Política energética y gasoductos

Escribe Aurelio Piccone

Ya hace mucho tiempo que venimos insistiendo, si queremos realmente un desarrollo productivo para el país, tenemos que establecer una política energética que proteja las reales necesidades de la gente.

Sin embrago las cosas no se están dando de esa manera. Por un lado el Directorio de UTE anuncia la construcción de una megausina en Casablanca, que generaría 800 megawatios, casi lo que le corresponde a la parte uruguaya de Salto Grande (945 mw.), con esa generación, y según las estimaciones de UTE, podrían venderle a Brasil energía por un monto de 230 millones de dólares.

La Central de Casablanca costaría 730 millones de dólares y participarían tres empresas, una pone el dinero, otra los contratos firmes de los consumidores brasileños y UTE pone el gasoducto, el terreno y la decisión política de declarar el proyecto de interés nacional; queda por saber lo que le quedaría a UTE en el negocio.

Por otro lado el ministro Abreu pone dudas sobre un negocio que Ancap realizaría en su planta de «La Teja», asociada con UTE y con una empresa privada, sobre esto la Ancap habría llamado a una licitación para elegir el socio privado, y existiría una seria controversia entre la Unión Fenosa (España) y la Central Puerto (Argentina). El ministro dice que «es un tema que no está definido», pues por el momento la política energética del país es traer el gasoducto del sur a Montevideo.

Tampoco se sabe lo que costaría el gas

Todavía ni UTE, ni Ancap, ni el ministro, saben lo que costaría el gas puesto en el Uruguay. Y no lo saben por una sencilla razón, el gasoducto del sur está proyectado de Punta Lara (Argentina) y Colonia (Uruguay), y de ahí a Montevideo, y si no hay negocio en Montevideo, seguir de largo para Brasil. Pero resulta que en Punta Lara no existe ninguna clase de gasoducto, y el más cerca está en Escobar a unos 30 kilómetros.

Según manifestaciones del Escribano Scaglia, UTE podría construir ese tramo de 30 kms. en la Provincia de Buenos Aires, el presidente de UTE tendrá seguramente sus argumentos, pero resulta poco creíble que los capitales dueños del gas en Argentina, le dejen «ganar» a UTE la construcción de un gasoducto en una zona densamente poblada, y por lo tanto resultará muy caro, con lo cual el «peaje» del gas en ese tramo va resultar muy costoso, según parece la negociación viene dura, y si no se arregla no hay gasoducto.

El negocio es venderle a Brasil

Lo hemos remarcado ya en varias oportunidades, el cliente es Brasil, en el Atlántico sur los norteños se encaminan a una crisis energética que se acrecentará en los venideros años.

Pero ya por Uruguayana va entrando un gasoducto con gas argentino, y el ministro Abreu razona sobre lo que pasaría si a Brasil se le ocurre construir una central de generación dentro de sus fronteras. La oportunidad se está dando, pues los capitales privados en Argentina están vendiendo el gas «sin ton ni son» a Brasil y a Chile, y todo eso en perjuicio de la propia industria argentina. Es decir, trasladan la competitividad a los que les pagan más, mientras que los estallidos sociales en Argentina se acrecientan día a día, producto de la creciente desocupación.

¿Y la terminación de Salto Grande para cuándo?

El ministro Abreu dice que en los planes del ministerio la Central de Casablanca no figura, esta central costaría, según ya se ha manifestado, 730 millones de dólares, y acá cabe la pregunta: ¿no sería más conveniente encarar la terminación de la represa de Salto Grande? El proyecto se estudió antes de la construcción de la represa, se sabía que Salto Grande tendría un lago que no permitiría su funcionamiento a pleno de continuo, y el propio ingeniero Atmann ya lo manifestó en alguna oportunidad: que al final no habría otra que interconectara las cuencas del Paraná y el Uruguay por medio del afluente del río Uruguay, el Aguapey. Esto permitiría la generación de Salto Grande como central de punta durante todo el año, a la vez que se lograría un mitigamiento de las crecientes del Paraná, protegiendo el medio ambiente. La generación hidráulica es más limpia y más barata que la generada por medio del gas, y también es necesario encarar la generación eólica. Sería muy bueno que se consultara a la Facultad de Ingeniería sobre estos proyectos, conviene terminar con los emprendimientos elaborados por «consultoras» extranjeras. Lo del principio, si sigue cada cual ideando proyectos y no nos ponemos de acuerdo en una política energética seria y responsable, es muy difícil encontrarle soluciones a un tema fundamental para el futuro uruguayo, y por qué no, al futuro de esta subregión intermedia del Mercosur, como lo son nuestro país, las provincias de la «Mesopotamia» entrerriana y el Estado de Río Grande del Sur.

(*) Dirigente sindical

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