Acerca de mitos en la Seguridad Social
Escribe Jorge R. Bruni
Mito es una fábula, una ficción,
algo que se inventa, o aun más,
que se finge.
Aproximadamente 250 personas, 77 organizaciones sociales, representantes de Cajas paraestatales, senadores, diputados, prensa radial, televisiva y escrita, etc., recibieron información del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS, el que dio a conocer algunos resultados de la Ley 16.713, a cuatro años de su vigencia el pasado jueves 1° de junio. Esta es la primera de varias notas referidas al tema.
El Banco Mundial
El Banco Mundial, propiciador directo de las reformas privatizadoras a los sistemas de seguridad social en la década de los 90, en su publicación «Envejecimiento sin crisis», decía que «en las discusiones sobre la seguridad en la vejez, abundan los mitos».
Años después, un trabajo denominado «Un Nuevo Análisis de la Reforma de las Pensiones: Diez Mitos Sobre los Sistemas de Seguridad Social» ya no del Banco Mundial, sino de su vicepresidente Joseph E. Sitglitz (1) ¡nada más ni nada menos!, nos dice que habiendo sido necesarias las reformas, las evaluaciones de las opciones que se adoptaron, «han sido afectadas por un conjunto de mitos que han dominado las discusiones públicas y han alterado la toma de decisiones racionales». Continúa diciendo que se propone «generar interrogantes en cuanto a la validez general» de los mismos.
Algunos de los mitos, inventos, ficciones que se promovieron por el Banco Mundial fueron entre otros: que la privatización de la Seguridad Social, (en nuestro país léase AFAPs), propiciaría mayor cobertura a los afiliados, dotaría de mayor equidad al sistema y mejoraría las prestaciones.
Aumento de la cobertura
Refiriéndose a ello, y respecto de los sistemas reformados, la Cepal en su trabajo «Equidad, Desarrollo y Ciudadanía»- México 3 al 7/4/2000 Capítulo 6, nos dice que » la cobertura efectiva de los sistemas de pensiones no ha aumentado», aspecto que también es afirmado por el citado trabajo del hoy ex vicepresidente del Banco Mundial.
Uruguay es un claro ejemplo. ¿Cuántos de los trabajadores afiliados a las AFAPs reciben el dinero en sus cuentas, en tiempo y forma?
En setiembre-diciembre/97 el porcentaje que no lo recibía era un 44%. En enero-abril/99, el mismo creció al 46%. Adviértase que no recibir aporte a las cuentas individuales significa en los hechos, que la cuenta se achica, y por lo tanto la jubilación también. Invento, fábula, ficción que se viene al suelo.
El mito N° 5 según el trabajo de Stiglitz tiene que ver con lo que se expresaba por los privatizadores: «Los incentivos en el mercado laboral son mejores en un sistema de cuentas individuales» que en los sistemas solidarios de reparto.
Bajando a tierra la ficción o invento, Uruguay nos muestra como en los años previos a la introducción de las AFAPs, 1988 – 1995, la cantidad de trabajadores registrados creció a un promedio anual del 2.6%. En cambio en el período 1996-1999, plena vigencia del nuevo sistema, ese crecimiento promedio anual bajó al 1.2%, es decir, a menos de la mitad. Otro derrumbamiento mitológico.
Recuérdese que Cepal ha expresado que la falta de cotización afecta principalmente a los sectores de menores ingresos, que por otra parte son los que a través de los impuestos generales contribuyen más a paliar los crecientes déficits que las reformas de los 90 generaron, con lo cual se produce un sistema de ¡solidaridad invertida!: transferencia desde los sectores de menores ingresos hacia los de mayores ingresos.
El mundo patas arriba, donde el plomo aprende a flotar y el corcho a hundirse, diría Eduardo Galeano.
Buena es la oportunidad para señalar, como al pasar, que el BPS no ha informado oficialmente desde diciembre/98 respecto de porcentajes de cotizantes, aspecto éste en el que estamos atrasados con relación a Argentina y Chile donde sí, se informa, señalándose que en el primero de los países sobre más de 10 millones y medio de afiliados a las AFJP, sólo cotizan regularmente 4.8 millones, es decir apenas un 45%.
En Chile de 6 millones de afiliados sólo lo hacen 2.6 millones, esto es, apenas un 44%.
También en Argentina y Chile, los mitos se transforman en cuentos chinos.
Mejores prestaciones
Otra de las afirmaciones que ligera y frívolamente se hicieron por el capital financiero a través del Banco Mundial, fue que la privatización de la S. Social mejoraría las prestaciones. Comencemos por afirmar que la reforma «a la uruguaya», como se la definió en su tiempo, no sólo introdujo a las sociedades anónimas denominadas AFAPs, sino que, y fundamentalmente, rebajó los porcentajes mínimos de jubilación de un 65% o 60%, según sexo, a un 50%, aumentó los años de trabajo de 30 a 35, y aumentó la edad de la mujer de 55 a 60 años. Con esas condicionantes difícilmente podamos tener mejores prestaciones.
Pero vayamos a los números. La jubilación promedio de las otorgadas en 1999, se situó en casi un 16% por debajo de la jubilación promedio del stock total de las mismas.
Por si ello fuera poco, si comparamos las jubilaciones de noviembre/98 con las de noviembre/99, tenemos que hubo 3.700 jubilaciones menos, equivalente a menos 1%.
Resultado de alguna manera lógico. Si hubo rebaja general de las condiciones tal cual afirmábamos, ratificado por la Cepal cuando dice que «en los sistemas de pensiones, la reforma fundamental se ha plasmado en la introducción de sistemas de capitalización individual, aunada al cambio de los parámetros básicos…» En Uruguay las AFAPs significaron, aumento de edad, rebaja de porcentajes jubilatorios y aumento de años de trabajo.
¿Qué otra cosa se podía esperar?
Al Banco Mundial le ha salido el tiro por la culata, al parecer. Habría que analizar qué le llevó a transformarse de banco en mitógrafo, esto es, persona versada en mitos.
Tenemos más cuentos chinos. Irán en otra nota.
(1) El trabajo está hecho conjuntamente con Peter R. Orszag (Sebago Associates, Inc)
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