Una buena votación en junio para votar mejor en octubre

Cuando debutábamos en la tarea de legisladores, hace más de diez años, pudimos comprobar que en la temática de los reclamos de los compañeros de los Comités de Base o los vecinos en general, aislados o integrados en diferentes organizaciones sociales o barriales, había un franco predominio de temas locales.

Recordamos un atardecer invernal que llegamos al Comité de Base de Santa Rosa, con el tema del primer ajuste fiscal del gobierno del Dr. Lacalle, y los compañeros presentaron un documento con once puntos que consideraban urgente tratar; la mayoría de carácter local. Ante ellos se están sobreponiendo los de empleo y seguridad.

La valoración de la tarea política que realizan los demandantes, se fundamenta en gran medida en el eco que encuentran sus reclamos.

El éxito del Foro Social Mundial radica en que sus participantes desplazan hacia ese escenario los reclamos que consideran desatendidos por sus propios gobiernos y por los integrantes de los poderes hegemónicos globales.

La posibilidad de que un gobierno progresista introduzca cambios sustanciales depende del mantenimiento de una relación fluida de las bases y de la gente en general, con los integrantes de la fuerza política en el gobierno. El militante de base debe sentir que es escuchado y que participa en las decisiones fundamentales.

La importancia de la comunicación interna del partido de gobierno y con toda la población es capital, y esa comunicación es efectiva en la medida que se le consulta.

Las consultas directas en temas puntuales, iniciadas por organizaciones sociales, como el de Ancap o ahora el del agua, muestran la disposición ciudadana a participar en la toma de decisiones por encima de los cintillos partidarios. Las consultas efectuadas en temas puntuales, en las que la gente siente que ejerce el poder como ciudadano y participa en la toma de decisiones, estimulan y dinamizan la democracia.

Consideramos grave –y debe ser motivo de reflexión– el resultado de una encuesta que publicó LA REPUBLICA en la última semana de febrero, que establece que los frenteamplistas son los ciudadanos con mayor tendencia a no votar en las próximas elecciones del 27 de junio. Aparentemente no se sienten motivados a participar en el tema de la candidatura a la Presidencia, ya laudado por los organismos políticos partidarios de las fuerzas progresistas.

Al respecto creo muy atendible el planteo del diputado Edgard Bellomo (LA REPUBLICA, 19/02/04), cuando opina sobre el elemento altamente motivador que sería que los frenteamplistas y las nuevas mayorías votemos el 27 de junio el candidato a intendente, entre varios precandidatos sometidos a la consideración pública.

La población del Uruguay es consciente de los tiempos políticos y está reclamando que el EP-FA presente sus candidatos a los gobiernos municipales, para «re-conocerlos», aprobarlos o no.

Si las fuerzas políticas auspician que las bases determinen los precandidatos sobre los cuales se pronuncie la ciudadanía el 27 de junio, conjuntamente con la elección del candidato a presidente, será un elemento dinamizador de la democracia interna de los sectores y gran motivador a participar en las elecciones del 27 de junio. Incluso se puede acordar que quienes sean candidatos al gobierno municipal no integren las listas a la Diputación o al Senado, de los diferentes sectores.

La fuerza política es expansiva y aumenta el número de sus integrantes-votantes, y estos actúan como elemento multiplicador, en la medida que sienten que participan en la elaboración de las propuestas y en la designación de quienes serán sometidos a consideración de la ciudadanía para ejercer los cargos de gobierno.

Que el candidato común surja de una puja entre precandidatos asegura que contará con el mayor consenso posible.

La democracia se revitaliza en la medida que el debate es dinámico, ampliamente participativo. La lista de candidatos a los gobiernos municipales que postularon las fuerzas progresistas en las pasadas elecciones fue de reconocidos méritos personales y por su militancia. ¿Por qué hubo militantes, incluso grupos que manifestaron disconformidad retaceando militancia, hasta llegar a postular el voto en blanco? ¿No habrá mecanismos que eviten esos desencuentros?

La democracia es esencialmente dinámica, no se puede pretender congelarla y guardar en un cajón las propuestas. Postergar el debate le quita fertilidad y capacidad creadora, no se debe temer la lucha electoral.

Dicen que el número de uruguayos que se van cada día disminuyó porque muchos están a la espera de lo que suceda en año electoral. Alimentemos esa esperanza y demos la oportunidad a que sientan que el próximo gobierno empieza ahora. Con todos. *

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