Escribe Carlos Bouzas
Desde hace dos semanas los montevideanos estamos pendientes de las alternativas ofrecidas por el conflicto vivido entre la IMM y el sector de su personal afectado a la recolección de los residuos. Se han dado muchas opiniones e informaciones al respecto. Yo omitiré toda referencia a ellas. Es más: partiré de la base de que las reivindicaciones levantadas y defendidas por los trabajadores municipales involucrados, son absolutamente justas e indiscutibles. Lo hago con el propósito de evitar el desvÃo de las consideraciones que haré a continuación, que se verÃan entorpecidas si me pusiera a considerar las razones de una parte y otra.
Partiendo de las premisas anotadas quiero comentar entonces, que las reivindicaciones defendidas por los trabajadores no se compadecen con la medida de fuerza aplicada para respaldarlas. En efecto: para manifestar la oposición con algunos puntos contenidos en una orden de servicio, en la que no están en juego problemas sustanciales para un sector de asalariados, es decir, ante un conflicto de baja intensidad como los que habitualmente ocurren en las empresas, la respuesta ha sido la de huelga general por tiempo indeterminado con ocupación de los lugares de trabajo, la máxima medida de lucha que pueden aplicar los trabajadores organizados sindicalmente, involucrando al conjunto de la población montevideana entre los damnificados por la misma.
Lo dicho no pretende descalificar a los trabajadores afectados. Todos los que actuamos o hemos actuado en el movimiento sindical, conocemos reacciones de este tipo por parte de grupos de trabajadores, que, al sentirse atropellados –y sintiéndose fuertes– reaccionan drásticamente en defensa de sus derechos.
Pero también, todos los que actuamos o hemos actuado en el movimiento sindical hemos aprendido que la consolidación de los sindicatos únicos por rama y la Central Sindical única, nos ayudan a ampliar las miras del conjunto del movimiento para impedir que el árbol que tenemos enfrente, nos impida ver el bosque.
El bosque pasa hoy, para los trabajadores, por la pérdida de oportunidades de trabajo, ausencia de negociación colectiva, eliminación de beneficios sociales comenzando por el derecho a la jubilación, desconocimiento de los derechos sindicales y recortes presupuestales en salarios y fuentes de trabajo. Por alguno de esos motivos se están desarrollando múltiples conflictos en toda la actividad, especialmente en la privada.
Por una plataforma tan vasta el PIT-CNT ha convocado al paro general que se llevó a cabo el último jueves. Para el mismo — confirmando una caracterÃstica que distingue al movimiento sindical uruguayo– se ha buscado el apoyo del conjunto de la población, partiendo de la base de que todos, no solamente los asalariados, somos damnificados por la polÃtica económica en práctica. A esa caracterÃstica la hemos bautizado de acumulación, desde vieja data. Siempre hemos partido de la base de que la lucha de los trabajadores debe desarrollarse inmersa en el seno de las aspiraciones populares. De ahà que en cada movilización se enlacen naturalmente las reivindicaciones sectoriales con las soluciones nacionales.
Si estamos de acuerdo en que eso es asÃ, es fácil deducir que el desarrollo que ha mantenido el conflicto que referimos, no sólo no acumula, sino que, por el contrario, desacumula. Por lo tanto, una reacción de razonabilidad servirá, a mi juicio, para seguir tejiendo esa extraña y maravillosa telaraña que une indisolublemente nuestro destino al de nuestro pueblo. Sin que ello implique renunciar a la defensa de los derechos.
* Ex senador
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