La crisis a través de las estadísticas

Ciertos datos estadísticos que se publican en la prensa –como el incremento de la matrícula en los liceos públicos o el aumento de quienes se atienden en los centros dependientes del MSP– podrían llevar a pensar a un observador desprevenido que el Uruguay es un país de un espectacular desarrollo demográfico.

No obstante, todos sabemos que la población se halla estancada, que la tasa de natalidad sigue siendo baja y que un número considerable de compatriotas elige el camino de la emigración.

¿Cómo es posible, entonces, que en un país prácticamente despoblado, cuya población exhibe un crecimiento casi nulo, se registren esos aumentos tan significativos?

Esa aparente contradicción se explica sencillamente por la crisis. Por una crisis que ha golpeado a todos los estratos sociales y que se ha ensañado también con la clase media, con aquella clase media numerosa y consumidora, hoy diezmada por la falta de trabajo y por un nivel salarial indecoroso.

En los últimos años, incontables familias que habían elegido colegios privados para la educación de sus hijos se vieron obligadas a prescindir de la enseñanza privada a la que habían apostado en busca de mejores condiciones educativas.

A medida que la enseñanza pública veía restringida su capacidad de acción en razón de presupuestos cada vez más exiguos, los institutos privados veían crecer su alumnado en un fenómeno que comenzó ya en tiempos de la dictadura y que prosiguió durante los gobiernos democráticos, indiferentes a la calidad de la enseñanza pública. Pero desde hace unos años, la depresión salarial y la recesión –la retracción en el consumo– hicieron que se revirtiera la tendencia y que cada vez más familias volvieran a enviar a sus hijos a escuelas y liceos públicos.

En lo que respecta a la atención de la salud, el fenómeno es similar, aunque atañe especialmente a las capas más bajas de la sociedad y resulta, por tanto, más doloroso. En otros tiempos, el sistema mutual ofreció una alternativa accesible, correcta y eficaz para la cobertura sanitaria de la población, y eran relativamente pocos los uruguayos que estaban al margen de esa atención colectiva privada y que recurrían a los servicios que brinda Salud Pública.

Pero en los últimos tres años, se constata un aumento de 26 por ciento de las consultas en los centros del MSP, al tiempo que las intervenciones quirúrgicas en hospitales públicos crecieron casi 30 por ciento. Ello significa que un alto número de uruguayos se vio obligado a abandonar el sistema mutual en razón de no poder hacer frente a una cuota mensual que representa un porcentaje cada vez mayor de sus menguados y congelados ingresos (cuando los tienen).

En fin. Toda esta dolorosa realidad es fruto de la gestión frívola de un gobierno incapaz pero aferrado a un modelo perverso que ya ha demostrado su fracaso allí donde se ha aplicado. Mientras no se apueste de verdad a un país productivo, es impensable que la situación se revierta, y las estadísticas seguirán mostrando, con elocuencia brutal, ese deterioro sublevante que padece la población. *

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