En campaña (electoral)
Resulta que en oportunidad de realizarse el primer Consejo de Ministros de 2004 (y capaz que el único, si nos guiamos por el poco interés que tiene nuestro Presidente de realizarlos), el doctor Batlle consideró que «tenemos que resolver los problemas de Canelones. Si no nos metemos en Canelones, comprometemos lo más importante: la paz y la tranquilidad». A mí qué quiere que le diga me sonó extraña esa declaración. ¿Qué quiere decir eso de que hay que meterse en Canelones para asegurar la paz y la tranquilidad? Claro: si tenemos en cuenta que Canelones es la segunda concentración de ciudadanos habilitados para votar, detrás de Montevideo; si consideramos, además, que en el imaginario político de nuestro país está presente que siempre ganó las elecciones nacionales el partido que ganó en Canelones; si agregamos que las encuestas conocidas dan una supremacía del EP-FA, superando la mitad de las voluntades canarias, entonces sí uno entiende las palabras del señor Presidente. Lo más importante que están comprometiendo es el resultado de las próximas elecciones de octubre, que, de perderlas, harían perder la paz y la tranquilidad de que gozan hoy quienes tienen la sartén por el mango.
Es así, entonces, que en pos de tan loables propósitos, el Presidente ha encomendado a los ministros de Obras Públicas y Vivienda la realización de obras que incluyen mejoras en la red de carreteras y caminos, abastecimiento de agua y saneamiento y la entrega de lotes con servicios, para resolver problemas habitacionales acuciantes.
Pero resulta que la Intendencia canaria dice que no tiene dinero. De ahí que se haya instrumentado la organización de un «fideicomiso» (alguien que preste plata), que adelantaría el dinero a reembolsar con futuras recaudaciones impositivas. Yo no sé hasta dónde se puede hacer esto, habida cuenta de que los gobiernos departamentales necesitan mayorías especiales de las Juntas Departamentales para endeudarse más allá de su mandato constitucional.
Por si alguien pudiera ser tan mal pensado como yo, el ministro de Vivienda dejó claramente expresado que la iniciativa del Presidente no tiene intenciones electorales. Y como prueba de dicha afirmación, deslizó que «ninguna de estas tareas culminará durante la actual administración.» ¿Le quedó claro? Comenzarán las obras, pero no las terminarán. Pondrán los carteles de «aquí se construirá, aquí se desarrollará, aquí le entregaremos», etc., pero las obras no se finalizarán.
¿Que de dónde saco esto? Mire: cuando se desmontó el Hospital Fermín Ferreira, que estaba ubicado cerquita del Puerto del Buceo, en Montevideo (con frente a la avenida Luis Alberto de Herrera, fondo a la calle Tomás de Tezanos, en tanto que sus costados lindaban con los fondos de las casas de la acera sur de la avenida Rivera y 26 de Marzo), el señor presidente de la época, Jorge Pacheco Areco, que pujaba por su reelección, instaló un enorme cartel en la confluencia de Luis Alberto de Herrera y 26 de Marzo, informando que en ese predio se construirían mil ochocientas viviendas. Se puso el año 1972 como fecha para terminarlas. Estaba corriendo 1971. Para dar más contundencia al anuncio del letrero, se realizaron obras de caminería, veredas, iluminación y alguna cosita más. El final lo conocemos usted y yo. El letrero se volvió viejo y terminó por voltearlo un temporal. Y en ese predio se construyó el Montevideo Shopping, más algunas torres de construcción muy costosa y elegante.
Como en el tango: la historia vuelve a repetirse. *
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