Precisiones de Ramírez

Tras realizarse en Paysandú el homenaje a Leandro Gómez, con la participación de varios precandidatos nacionalistas, el doctor Juan Andrés Ramírez formuló públicamente precisiones muy claras y totalmente compartibles. Su intención –que no puede extrañar en un hombre como Ramírez– fue la de descalificar la mínima posibilidad de confundir el propósito de «evitar agravios» con una suerte de «impunidad interna». Totalmente de acuerdo: cualquier intención en ese sentido resultariaría deleznable. Aunque ingrato y hasta doloroso –y más en fecha tan significativa–, es ése, firme y terminante, el mejor homenaje al gran héroe.

Dignificar al partido significa limpiarlo, en cuanto sea necesario barrer hacia afuera, y autoridad moral tiene Ramírez por su gestión como ministro y las denuncias efectuadas. Se dijo que ello podría implicarle un costo en aquellas internas en las que fue candidato, por el tono utilizado y por responder a conciencia a su visión de los hechos. Tuve entonces oportunidad de expresarle –y nos place reiterarlo– que como blancos, y con ese costo, estábamos orgullosos de haberlo votado.

Ramírez debe ser de los hombres para los cuales «lo dicho, dicho está», y más cuando subyace algo turbio. ¡Muy bien! Y pienso que otra vez hiciste algo muy positivo para la gloriosa colectividad. Te reitero mi respeto y afecto, aunque ello no lleve implícitamente el voto.

En política, la mano viene dura, pero siempre queda alguien en quien confiar. *

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