Le erraron todos
Es muy cierto que el doctor Ramela no ejerce cargo de gobierno alguno. Pero también es real que cobra como asesor del Presidente e integra la Comisión Para la Paz, en representación como tal. Sus dichos de hecho, son el pensamiento vivo de Batlle.
Aunque ahora se le niegue. Su función es específica y concreta a ese rubro y explayarse en temas fuera de esa competencia no le es pertinente, más allá del valor de una mera opinión de un ciudadano común.
Claro como dije, de hecho todos le reconocen ser la «voz» presidencial. Y en función de ello, opina de diversos temas que al no tener representatividad formal, personalmente no comprometería al gobierno.
Esa «jugarreta» tiene un límite. Pues todos sabemos que lo que no puede decir Batlle como primer mandatario, lo manifiesta Ramela «muy suelto de cuerpo». Y lo que es peor, se volvieron a meter a juzgar despectiva y ofensivamente a un presidente argentino.
Don Jorge, en épocas reciente de Duhalde, los trató a todos de ladrones. No se salvó ni el Arzobispo. Y agregó además, juicios sobre triunfos de Menem preelectoralmente. Clara intervención en temas ajenos. Pero como si fuese esto poco, y se puede presumir que como «jugada» yo diría que hasta «infantil» de desquite por desaires recibidos, nombra al capitán de navío Juan Craigdallie, cuestionado por problemas de, derechos humanos con argentinos precisamente, como agregado naval adjunto y delegado ante la Comisión Marítima del Atlántico Sur.
Una «mojada de oreja» ¡del chihuahua al doberman! Al mencionado capitán pudo dársele y hoy recién se recula, si el compromiso es tan «gravitante» que no importa el incineramiento correspondiente, otro destino que por el mundo existen. Pero no. Se prefirió «meter el dedo en la oreja» a los porteños con una «viveza» fuera de lugar y por supuesto inoportuna.
El senador Larrañaga acertadamente salió al cruce exigiendo el apartamiento inmediato de Ramela y su llamado a silencio y nombrando otro delegado naval. La hermandad latinoamericana y más con los argentinos como también con el Brasil, con identidades político económicas y hasta con muchas dependencias comerciales como las defensas de soberanía mutuas de los intereses imperiales mundiales, no permiten situaciones casi de beligerancia y amenazas políticas. Hasta acá, macanudo. Claro, hay un problema devenido de estos sucesos que no es menor y por ende muy grave.
Las consecuencias fueron inmediatas. En reciente visita mercosureña, tanto Kirchner como Lula, defensores del Mercosur contra el ALCA por yanki y que además por ello está jugando desembozadamente Batlle a favor del ALCA, saludaron en apoyatura evidente a la candidatura en los hechos, de Tabaré Vázquez.
Fotos mediante y entrevistas presumiblemente «partidistas» incluso antes de ver a Batlle y sus actos protocolares. No voy es obvio; a defender las «chocheras» y tonterías de un viejo presidente que se cree inteligente y soberbio y que ha marcado a lo largo de su vida, la destrucción y fracaso de todo lo que «tocó».
Radio Ariel, diario Acción, Lista 15 en escombros, su partido colorado al que está enterrando (¡felizmente!) y llevó al país a una crisis que «capeó» momentáneamente con empréstitos imperiales que no se pueden pagar por décadas. Pero soy nacionalista y por más que los vecinos se sientan razonable mente dolidos y ofendidos por un presidente lindante en la «gaguería», la recíproca no es válida. El Uruguay es un país independiente y soberano y también merece respeto su soberanía.
No pueden, y señaló no obstante mi simpatía americana por Kirchner y por Lula inoculta, intervenir promocionando pre candidatos electorales en nuestra tierra, anfitriona por añadidura, en la ocasión.
El propio Tabaré, a quien conozco, debe entender y hasta me animo a presumir que en el fondo capaz me da la razón.
Si él fuese el presidente, no podría permitir que mandatarios extranjeros ocasionalmente de visitas, incluyendo al propio Bush si se cuadrase, hiciesen lo mismo con precandidatos de partidos tradicionales. Tendría que «pararles el carro» y lo respaldaríamos en total acuerdo. Es lamentable admitirlo, pero Jorge Batlle es el Uruguay representado actual. Doloroso pero cierto. Culpable de supinas estupideces notorias cuyas consecuencias sufrimos. Pero no hay otro remedio que defenderlo. *
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