El pueblo les perdió la confianza

Quiero referirme al uruguayo común, al que vive en este país y no le hace daño a nadie, que solo quiere vivir tranquilo y cumplir su ciclo familiar, buscando el bienestar que cualquier ser humano merece.

Nacer en Uruguay, hasta ahora, ha sido enfrentar un sistema de gobierno que se ha prolongado por más de 170 años. Siempre igualito, cambiando cada 4 o 5 años, pero siempre entre los parientes de unas pocas familias, que han tenido la virtud de mentir durante 3 meses, para vivir, ellos, muy bien durante 48 o 60 meses.

Siguen pasando los años, y las costumbres no cambian, cada vez más cerca están los compatriotas de cambiar de tipo de gobernantes, los progresistas, que habiendo ganado en Montevideo hace 14 años, exhiben el mérito de que ninguno de ellos fuera preso o juzgado por corrupto.
Para el año que viene ya largaron la carrera y se aprovecharon de la situación de Ancap para empezar su guerra

. Y la gente escucha a unos y a otros. Y como las campañas son muy mentirosas, la gente no sabe a quien creerle. Si averiguan bien, se encuentran que quienes defendieron el No, son los mismos que prometen en cada campaña electoral.

Por eso nadie se olvida, por ejemplo, del actual Presidente de la República que prometió que no iba a gobernar con Impuestos; sin embargo no hubo año que no tuviéramos un Impuestazo y a puertas cerradas.

También el Vicepresidente nos aseguró que los colorados no iban a devaluar y ahora resulta que estamos todos endeudados.

En los Ministerios también hubo mentiras todos los años, los distintos Ministros que accedieron prometieron 500 viviendas por año, solo para los jubilados, y en contrapartida no solo no las hicieron, sino que se quedaron con nuestra plata.

En Salud Pública, el descalabro fue tremendo, como nunca comprobamos el desastre que debemos enfrentar, también en este gobierno hubo 3 Ministros, y hasta muertes de criaturas tuvimos que sufrir, sin que hayan logrado aplicar el Servicio Nacional de Salud.

En Trabajo, no le podemos creer a un Contador que ingresó solo para ocupar un cargo o a un profesor emérito que lo primero que hizo fue menospreciar a los dirigentes sindicales.

En Deportes, inventaron un Ministerio para colocar a un camarada y este aprovechó a nombrar a una serie de colaboradores muy cercanos.

En el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, no hicieron nada para el progreso de nuestro territorio y menos de la plataforma marítima, desaprovechando las riquezas naturales que puede producir el Uruguay, mientras el titular logró cancelar su deuda bancaria con solo el 8% del total.

En el Ministerio de Transporte, lo que supieron hacer es entregar nuestro Puerto de Contenedores y salpicar las carreteras de peajes particulares, regalando así las fuentes de ingresos a empresas extranjeras.

El Ministerio de Defensa no podía quedar atrás y aprobó el regalo del Aeropuerto de Carrasco a un empresario argentino que lo están buscando por estafa.
Ni hablemos de los auténticos responsables de nuestra crisis, los diferentes Ministros de Economía y Finanzas, convertidos en los guías espirituales de los destinos de este pequeño territorio estafado por banqueros y corruptos y privilegiando al dinero sobre el trabajo, la producción, la salud y la enseñanza.

De todos modos hay que confiar. ¿En quién? ¿Usted se atreve a confiar en lo que digan ciudadanos que nos han faltado tanto a la verdad? La lista es interminable, ya no podemos confiar en autoridades que elegimos y no cumplen con los deberes de su función.

El pueblo uruguayo está demostrando una importante madurez que le ha permitido no confiar más en quienes nos han mentido. El resultado del referéndum así lo confirma. Esperemos que para el año que viene muchos más compatriotas den otro rotundo Sí al cambio de signo progresista. *

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