Los feriados me paspan
Hace unos días fue 25 de agosto. Se celebró el Día de la Independencia que según cuenta la historia aconteció en la Piedra Alta en el departamento de Florida. Pero resulta que me entero así como al pasar que no sólo la Piedra Alta es una roca petisa donde a algún ingeniero muy inteligente se le ocurrió apoyar las columnas del puente de entrada a la ciudad, sino que cuando ello sucedió en 1825, el departamento de Florida no existía por lo que fue realmente en Villa La Florida, pero en el departamento de San José que entonces comprendía también al territorio actual floridense y que además la famosa «Declaratoria de Independencia» no fue otra cosa que una declaración de anexión al gobierno argentino de las Provincias Unidas y por ello adoptamos una vez supuestamente independientes la bandera de aquel país.
Después de todo tenía razón Batlle cuando fue a llorar y a disculparse en Olivos.
El mismo día leo por allí que el Himno uruguayo, símbolo de nuestra libertad e independencia y que como es norma ejecutaron pundonorosos soldados en trajes de gala, fue escrito por Francisco Acuña de Figueroa connotado antipatria, autor de libelos y panfletos antiartiguistas y poeta lameculos de toda la aristocracia montevideana ya fuese del cuño imperial que fuese.
Por su parte, el Presidente de la República en medio de un acto tan supuestamente solemne de exaltación de nuestra dignidad y de nuestra soberanía no tuvo mejor idea que salir a proclamar sus razones para entregar parte de nuestro patrimonio nacional al bajo y vil precio de la necesidad. (Creo que alguien dijo eso alguna vez… ¿lo habrá dicho ?) mientras los niños y no tanto agitaban banderitas blancas y azules pergeñada en su concepción original para que no ocupara su lugar aquella tricolor azul, blanco y rojo que las «huestes bárbaras artiguistas» habían hecho ondear en su momento como auténtica divisa de la patria oriental.
Ah, porque entre otras cosas también, la Declaratoria del 25 de Agosto es el documento más terminantemente antiartiguista ya que derrumba de un plumazo la ideología de aquella lucha revolucionaria que regó de sangre federal los campos de batalla en defensa de un fundamental principio: el de que la capital de los pueblos libres debería estar necesariamente fuera de Buenos Aires, porque allí asentaba la corrupción del poder.
Menos mal que el próximo feriado es recién el 12 de octubre. Porque de ese tenemos todos las cosas más claras. Colón llegó a América y la descubrió y trajo con él la civilización y la palabra de Dios para los pobres salvajes de estos territorios que en pago de ello le ofrendaron a él y a todos los demás que vinieron después, sus mejores tesoros recibiendo a cambio, otros regalos, además de educación, lecciones de moral y muchas Biblias.
Como está todo tan claro en octubre, seguramente no tendrá que decir más nada hasta el 19 de abril, día del desembarco de los Treinta y Tres Orientales (¿treinta y tres?¿Orientales ?). *
Compartí tu opinión con toda la comunidad