Una estrategia para el movimiento sindical
El pasado 21 de agosto se reunió la Mesa Representativa Nacional Ampliada de nuestro PIT-CNT, máximo órgano de dirección política de la «central» entre Congreso y Congreso con el fin de debatir y adoptar resoluciones sobre el Plan de acción de la Central. Básicamente sus resoluciones están enfocadas en la solidaridad con la importante lucha de los trabajadores de Salud Pública y abarcan un período de movilizaciones de ¡4 días hábiles! El martes 26 hay una concentración a las 15 horas en 18 de Julio y Fernández Crespo. Ese día se reunirá nuevamente la MRNA que se declara en estado de alerta y en sesión permanente y el 28 de agosto habrá paro general de 24 horas. Esta resolución nos muestra un panorama ambivalente, nos dice dos cosas. Una buena y otra muy mala.
La buena es que aún existen suficientes reservas solidarias en el movimiento sindical, ya que a pesar de las diferencias en cómo instrumentar las medidas, existió unanimidad en desarrollar movilizaciones de conjunto, en solidaridad con nuestros compañeros de la salud en justa lucha. Ubicados además, en un sector clave de las necesidades básicas de nuestra castigada población y que está manifestando en su crisis, la crisis más general del trabajo en Uruguay. Lucha que hace parte con conciencia o no de los implicados, de un dilema aún mayor que la evidente justeza de los reclamos salariales de los trabajadores: la necesidad de cambios estructurales urgentes en la salud, como parte de los cambios estructurales urgentes en el país.
La mala es que se debatió sin horizonte estratégico alguno. Y lo peor es que esto sucedió en medio de una escena nacional compleja y riquísima. Está demasiado en juego para el futuro de los uruguayos, como para traicionar la concepción político-estratégica emanada del 7º Congreso y los planteos realizados en el último 1º de Mayo.
El Poder Ejecutivo, necesitado de retomar la iniciativa, coloca una serie de proyectos de ley en todos los planos entre los cuales destaca la «Ley de duración del tiempo de trabajo». El nuevo ministro de economía –con independencia de las cuestiones de estilo, la línea maestra es la misma que con Atchugarry– es hombre ultraliberal en materia económica, para beneplácito del FMI. Ellos darán la lucha ideológica sobre el tema del futuro de Ancap, etc.
Es algo así como lo siguiente: el bloque de poder se apresta a procesar las transformaciones que remachen aun más la utopía reaccionaria en la formación social uruguaya. De paso además angostan las posibilidades de transformaciones profundas, ya que el terreno que deberá recorrer un futuro gobierno (posiblemente de signo progresista) será el Uruguay devastado por los antiuruguayos, portadores de los intereses del capital transnacional y sus organismos multilaterales.
Del lado nuestro, por tanto, se necesitaría construir una posición verdaderamente contrahegemónica. A pesar de las dificultades del movimiento obrero, no exento de nuestros propios errores, en particular la hipertrofia corporativa, aspiramos a un movimiento obrero auténticamente clasista. Por tanto, que se pare en la escena nacional como la futura dirección económica, intelectual y moral del país, con miras de fundar un estado nuevo. Una clase que en la escena nacional propone un programa para la nación. Lo otro es bastante más parecido al cortoplacismo oportunista o al reformismo con lenguaje de «izquierda».
En este largo camino de la cuestión del poder (camino no idílico, no evolución tranquila, sin rupturas ni sobresaltos ya que se da en el cuadro conmovido de una América latina en transformación.), ¿cuáles son las tareas de la etapa?
La construcción entre todas las fuerzas de la alternativa, de la correlación de fuerzas necesaria para el Uruguay Productivo, en donde nuestra gente pueda vivir dignamente del trabajo.
En ese cuadro debería haber cuatro cuestiones infaltables en un plan estratégico de acción del movimiento obrero:
1) Vincular la campaña de defensa de Ancap, con el diseño informado de una estrategia de desarrollo productivo. Una Ancap pública para la estrategia energética del Uruguay Productivo. Una Ancap, parte del sistema articulado de empresas públicas para la satisfacción de las necesidades de la población y para el desarrollo. Una Ancap para el trabajo de los uruguayos.
2) La concurrencia de todas las fuerzas (todas dije) de la sociedad civil para confeccionar una estrategia de desarrollo productivo. El Encuentro Nacional para el Desarrollo Productivo y Social del País que desde la sociedad civil y (dependiendo de nuestra fuerza y capacidad) dentro de ella el programa de los trabajadores que raye la cancha del debate que tendrá lugar el año próximo entre todos los aspirantes a timonear el Estado.
3) Ante el planteo del poder ejecutivo (duración del tiempo de trabajo) una reforma integral de las relaciones laborales en el país. Lo que existe es la desregulación, la ausencia de negociación colectiva y libertades sindicales, es el trabajo «tripalium» el «del sudor de tu frente sin el pan». Hay que abrirle paso al trabajo y las relaciones laborales para el desarrollo productivo del país. Para la inteligencia agregada al proceso de producción, para el trabajo de calidad que permita desarrollar productos y procesos de calidad y para ello el desarrollo de la negociación colectiva integral, las libertades sindicales y el combate a la desregulación. En esa perspectiva en forma unificada: todos a tomar las calles!
4) Ante la dispersión de nuestras fuerzas, fortalecimiento del movimiento obrero, sindicalización y apropiación democrática por parte de los trabajadores de los asuntos del movimiento sindical y los del país.
Estas cuestiones brillaron por su ausencia en la discusión de la Mesa Representativa encargada de definir el «Plan de acción». Esta es una crítica «por la izquierda». No se trata del «no hacer olas». ¡Al contrario! Se trata de inscribir la acción y potenciarla en el cuadro de un plan estratégico.
Contento con la actitud firme de solidaridad de clase del movimiento sindical; pero sin estrategia, no vamos a ningún lado. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad