El golpismo del monopolio mediático
El presidente Chávez mencionó en sus intervenciones durante su visita relámpago a nuestro país el sábado pasado, los factores del golpe de Estado del 11 de abril de 2002, frustrado por la multitudinaria movilización del pueblo unido en conjunción con los militares patriotas que en 47 horas lo recondujo al Palacio de Miraflores. Entre esos factores golpistas se destacan: la oligarquía, la dirección partidista adeco-copeyana, las Fedecámaras empresariales del efímero dictador Pedro Carmona, la cúpula corrupta de Pdvsa, unos 80 generales y almirantes (que no lograron alzar un solo batallón) y coronando todo el poder mediático, el monopolio de TV, radio y gran prensa, en particular el Canal 4 de Venevisión, uno de los pilares del imperio del magnate Gustavo Cisneros.
El monopolio mediático armó el golpe de Estado de pies a cabeza. Preparó el clima mediante una furibunda campaña contra Chávez durante meses. En los días del golpe, acumuló la más gigantesca cantidad de mentiras de que se tenga memoria. Por ejemplo: 1) Amaneció el día 12 proclamando que había un nuevo presidente y que Chávez había firmado su renuncia. La verdad es que a Chávez le presentaron tres veces el texto de la renuncia y lo rechazó. Ahora se conoce en detalle cómo un papelito en que el presidente escribió de su puño y letra que no había renunciado ni renunciaría jamás se difundió en todo el mundo. Menos en Venezuela, donde los canales siguieron propalando la mentira de la renuncia. En un programa denominado «24 Horas» de Venevisión Canal 4, trasmitido a las 6.14 del viernes 12 de abril, el conductor Napoleón Bravo leyó un texto diciendo que tenía la firma de Chávez. Falsificación pura, que se trasmitió a toda Venezuela. 2) Los canales repitieron decenas de veces la payasesca autoasunción de Carmona, que de un solo plumazo destituyó al presidente y al vicepresidente, a todos los diputados titulares y suplentes de la Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo de Justicia, al fiscal general, al Contralor General, al Defensor del Pueblo y al Consejo Nacional Electoral. Pero en ningún momento filmaron las gigantescas manifestaciones que rodearon los cuarteles, empezando por Fuerte Tiuna, y después convergieron sobre Miraflores. 3) Dijeron que el «nuevo gobierno» estaba en funciones cuando salían a la disparada del Palacio, abandonando sus pertenencias, incluida la banda presidencial bordada en oro que Carmona se había mandado confeccionar en España. 4) Hicieron filmaciones truchas mostrando a presuntos chavistas disparando contra una manifestación opositora, pero en el documental de los irlandeses, «La revolución no será trasmitida», se demuestra que el escenario fue prefabricado y no disparan contra nadie, la calle estaba vacía. 5) Expulsaron a un periodista que pretendió comunicar la verdad y se negó a la farsa de la desinformación.
En ese tren siguieron los canales antes, durante y después del golpe. Nunca se rectificaron. En esos días fue saboteado el canal estatal y sacado del aire. Contra dichos medios no se tomó ninguna medida. Después, los mismos armaron y alentaron la conspiración de Pdvsa y el paro del sindicalismo corrupto de fin de año, que causaron gravísimos daños al país. Tampoco se tomó ninguna medida. En contraposición, el alcalde de Caracas, Alfredo Peña, que responde a los golpistas, clausuró una estación de TV comunitaria por el delito de querer comunicar la verdad.
Pues bien. ¿Qué comentarios merecieron estos hechos a El Observador, en su cobertura (domingo 17) de la visita de Chávez? Califica al presidente de «cacique autoritario» y reitera que «encabeza un gobierno autoritario que amenaza a periodistas y persigue a opositores». Por lo que se ve, el modelo mediático venezolano de la tergiversación y la calumnia tiene discípulos aplicados por estas latitudes. En realidad, a unos y otros los amamanta la SIP, esa Sociedad Interamericana de Prensa que es parte integrante y activa del golpe en Venezuela y resolló por la herida ante los señalamientos de Chávez y su canciller Roy Chaderton en Montevideo. El Presidente enfatizó que «no hay otro país en el mundo donde haya mayor libertad de expresión que en Venezuela hoy, hasta el abuso. Han tergiversado la verdad, callado la voz del gobierno, y no hemos clausurado un solo medio». Y sobre la entidad interamericana: «Todas las semanas esos señores de la SIP sacan un comunicado sobre la libertad de prensa en Venezuela, con el mismo formato de los que sacaban contra Allende hace 30 años». *
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