Los PIN (s) del Fondo Monetario

Uno se sorprende un día, y al otro también y mañana otra vez. Cuando el lacallismo, el sanguinettismo y aunque no le dejen, el doctor Batlle Ibáñez, desmienten que se venda nada de Ancap, que esto es nada más que una concesión por treinta años del mercado de los combustibles del Uruguay entero, mil millones de dólares aproximadamente, y de la refinería, y del oleoducto y de todo aquello que sirve al negocio. Y cuando se entrega la gestión de una sociedad nueva (¿será Ancap-Repsol?) al socio, aparecen los burócratas del Fondo Monetario dando a conocer sus PIN (s).

Yo hasta hace poco, enredado con crisis financieras, privatizaciones, robos de bancos, inversiones perdidas en Argentina, etcétera, etcétera, no sabía lo que eran los PIN.

Ahora me entero que son las «Public Information Notices» del FMI, que consisten según mi inglés colegial en «usualmente respuestas a un país miembro», y más libremente publicitadas para que la gente se entere. Bien, así las cosas, que las PIN contengan, hoy, las recomendaciones que el Directorio del FMI le hace al gobierno uruguayo, parece obra de un demente o un criptocomunista infiltrado para torpedear la sonrisa de Atchugarry, los chistes de Batlle Ibáñez, la postura combativa de Lacalle o la «sensatez», hoy «centrista», de Sanguinetti.

Qué recomienda el FMI: a) en «el lado del gasto, los directores (del FMI) subrayaron la necesidad de reformas profundas (a fin) de reducir rigideces, especialmente en salarios y pensiones» (huelgan los comentarios pero esto quiere decir bajar salarios y jubilaciones); b) …»los directores acentuaron la necesidad de reducir el tamaño del sector público mejorando su eficacia y abriendo para el sector privado esos sectores que se reservaron para el Estado». Muy claro, demasiado claro, diría el doctor Aninat, que formulaba la cuestión en forma de pregunta con edulcorante «¿están ustedes dispuestos a realizar activos públicos para pagar la Deuda?».

Como se ve se trata de vender aeropuerto, carreteras, puertos, refinería, AntelL, UTE, en fin todo lo que el cuero les dé y la gente les deje. Y ya hay leyes que fueron votadas –y muy bien votadas– que autorizaron la venta del Aeropuerto y las carreteras. Digo mal, la autorización fue para dar «en concesión» por quince años, prorrogables por quince años o más. Todo para «generar más empleos» (cinco o seis mil dijeron). Es importante la cuestión semántica. Ya el doctor Batlle Ibáñez, cuando visitó el PIT-CNT y prometió «más de lo mismo», dijo algo muy interesante: «No vamos a poner a vender, porque nos meten un referéndum. Vamos a poner concesión«. Esto no es chiste.

Y así íbamos negando la entrega de Ancap, relativizando lo de la gestión, cambiando los pliegos de condiciones de la subasta del Aeropuerto, cuando el criptocomunista oculto en los sótanos del FMI los pone al descubierto. Y además les dice: para ajustar las cuentas del Estado, bajen salarios y jubilaciones.

Los mandaderos ya están a la orden. Pero por más plata que les paguen –y les pagan– quedan al final al descubierto. Y están a la ofensiva contra Tabaré Vázquez, y los canales de televisión invitan a dos insignes demócratas, que normalmente se fotografían con gente del proceso, a que denigren al presidente del Frente Amplio y del Encuentro Progresista. Tratan de ensuciar la cancha, porque en aguas nauseabundas ellos flotan muy bien. No hay que darles campo.

Hay que ponerles sólo la verdad por delante. Hoy el Fondo les pide –que es decir obliga— a vender patrimonio nacional. Y van a tratar de hacerlo. La tarea patriótica es impedírselo.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje