¡Identifícate con la Celeste!: ¿tienes TV Cable?
El pasado domingo 27 de julio culminó el Campeonato Sudamericano de Básquetbol disputado en nuestro país en el Cilindro Municipal de Montevideo.
Más allá de los éxitos o fracasos en lo estrictamente deportivo, una vez más ¡Uruguay Perdió!, los uruguayos perdimos.
La nueva selección de fútbol, la de la promocionada era «Carrasco», también ha comenzado perdiendo. ¿Por Qué? Porque en el siglo de la información, cuando hemos llegado a presenciar a través de la TV atrocidades tan grandes como el atentado a las Torres Gemelas o la lamentable guerra de Irak, por citar ejemplos, cada vez que algún compatriota se pone la «celeste», muchos otros «celestes» no podemos acompañarlos, seguir sus desempeños a través de los canales de la TV abierta, porque sus dueños, dueños de los canales de la TV Cable, han realizado otros «acuerdos» comerciales.
Lógicamente, aunque no lo compartamos, entendemos y respetamos los contratos que se establecen para acceder a la transmisión en directo de los torneos de fútbol o basquetbol locales, adquiriendo «codificadores» y abonando una cuota especial para acceder a los mismos.
Pero cuando hay una delegación representando al país, no puede y no debe ser así, no puede ser una transmisión limitada, menos aún si se está disputando en nuestro territorio.
Cuando el ciclista Milton Wynants obtuvo su medalla en los Juegos Olímpicos de Sydney, o el reciente campeón mundial de octatlón, el joven Andrés Silva, todos hablaron de ellos, se hicieron caravanas y todos quisieron estar en las fotos. Hace pocos días legisladores de todos los partidos reclamaban aumentos en las pensiones graciables de los campeones del 50.
¿Es esto todo lo que se puede hacer? ¿Siempre luego de ganar algo?
No voy a ser el primero que plantee este tema pero quiero ser de los últimos, cuando se está discutiendo una nueva concesión para los canales de TV Cable, los uruguayos todos debemos decir a estos «señores feudales», que se han apoderado del fútbol, del basquetbol y de los deportes: ¡BASTA!
¿Cómo lo haremos? Exigiendo que quienes tienen competencia en el tema, el Ministerio de Educación y Cultura, la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones y Ministerio de Deporte y Juventud, ese que era una urgencia para el país en el año 2000, según la Ley 17.243, (ahora parece que no), que realmente cumplan con promover el deporte, proteger a los talentos (2da. Ley de Urgencia N° 17.292) ¿cómo se sentirán estimulados nuestros niños y jóvenes que tienen cualidades, si constatan que sólo se les reconoce en el país una vez que logran triunfos, que mientras compiten no interesa que los acompañe toda la población?
¿Cuántos uruguayos pudieron asistir al Sudamericano, porque estaban en Montevideo, y tenían las posibilidades económicas para hacerlo? ¿Cuántos lo vieron sólo por uno de los canales de TV cable? Seguramente la inmensa mayoría de los habitantes de este país, nos quedamos sin verlo (ni las migajas de una transmisión diferida se vio por los canales abiertos).
La cultura de los pueblos se va construyendo día a día, las identidades culturales también, identificarse con la cultura de la «celeste» no será posible si es hoy a través de un canal de TV cable y la próxima semana a través de otro, hasta los propios abonados son «rehenes» de esta competencia, entre empresas proveedoras de las señales, por conexión de cable o por aire.
Nos identificamos con el Uruguay y su gente por eso defendemos una sociedad con igualdad de derechos para todos y de la misma forma que reclamamos salud, vivienda, y educación para todos, reclamamos un acceso igualitario a la información y en este caso a la información deportiva.
¿No tenemos acaso una señal de TV oficial y abierta? Una vez más lo decimos: hay que modificar los acuerdos y convenios para garantizar a todos la posibilidad de presenciar los eventos en los que participan delegaciones uruguayas.
No desconocemos los costos de los derechos de transmisión, pero también si consideramos el volumen de televidentes (todo un país), no tenemos dudas que habrá interesados en auspiciar estas transmisiones.
Se aproximan actividades muy importantes para el deporte nacional, esperamos que a quien le corresponde tome las decisiones necesarias para que todos podamos llegar a apreciar las mismas.
Que nuestros niños, adolescentes y jóvenes admiren las estrellas de la NBA, que aplaudan a los jugadores de River de Argentina, los del Deportivo La Coruña, o del Inter de Italia, pero sobre todo que puedan alentar y «soñar» con nuestras estrellas ¡porque las hay!
Difícilmente llegaremos a esto si hay que esperar 24 horas, para ver los goles de los campeonatos locales, en la TV abierta, porque primero deben pasar por sus propios canales de cable ya que tienen el monopolio de las transmisiones.
Cuando tanto se habla de los roles del Estado y acerca de que regular y que no, este es un ejemplo claro: el derecho a la información es un derecho de todos, por lo cual el Estado debe garantizarlo, y así sí, nos identificaremos con la celeste. *
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