El papel dinamizador del mercado interno
La capacidad de compra de los salarios se redujo, en los últimos doce meses cerrados en el mes de junio, en un 14,7%, cayendo el salario real entre enero y junio en un 2,23%. Estos datos, proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se suman a otros tantos que dan cuenta que la caída en nuestra economía se mantiene, pese a que han mejorado algunos indicadores vinculados con las ventas al exterior.
Esa mejoría en el volumen de los productos que se exportan, fundamentalmente «comodities» tiene, además, resultados que pueden analizarse desde diversos puntos de vista. Por ejemplo, la exportación de leche a granel a Argentina, consecuencia de la destrucción de parte de la producción láctea del país hermano, está provocando en nuestro país graves problemas a la industria local que, obviamente, no está en condiciones de pagar los mismos precios que los importadores vecinos.
También se señala otra constante: jugar la política económica sólo a la exportación, como lo ha proclamado el gobierno en más de una oportunidad, es sólo alargar la agonía de los uruguayos, pues los ingresos que produce esa mayor venta de»comodities» no determina un incremento en la mano de obra.
El efecto que está teniendo esa aparente «mejoría» del comercio exterior, sobre la actividad interna, es nulo. El Instituto de Estadística en su último informe también establece que hubo caídas en los salarios nominales en el comercio, la actividad inmobiliaria, los hoteles, la enseñanza y los servicios sociales de salud. Agrega que a nivel general, el efecto del último mes computado es, también, de retroceso salarial.
Mientras todo esto ocurre, el Presidente de la República sigue con sus delirios, afirmando que se aproxima el momento de «nuevas inversiones», que pasarán volando sobre Argentina y Brasil, para recalar en Uruguay. La mención del mandatario, seguramente, es sobre capitales «golondrina» que se posarán en el sistema financiero, para lograr mejores intereses que los que se pagan tanto en la región como en el mundo. Pese a la corrida del pasado año, en la cabeza del primer mandatario sigue rondando la idea de «Uruguay, plaza financiera». Parecería que Batlle, que apuesta a la exportación, no se ha dado cuenta que no existen en el país «negocios» medianamente apetecibles para los inversores serios. Y ello ocurre por el deterioro del mercado interno, que pese a su pequeñez, es el motor fundamental de la actividad económica. Si cae la capacidad de compra de la gente, como siguen mostrando los números del INE, ningún inversor serio llegará al país, porque por aquí no queda ninguna actividad medianamente redituable. El ejemplo del Aeropuerto es significativo, como también es lo ocurrido con Uragua, empresa que pese a multiplicar sus tarifas e incumplir las inversiones estipuladas en el contrato, no pudo resistir el embate de la crisis.
Los nuevos cómputos del INE muestran que el deterioro sigue, que no se revierte por una mejora en exportaciones. Esta es la realidad de un país que tiene un gobierno de espaldas a las necesidades de la gente y que ni siquiera comprende el papel dinamizador que tiene el mercado interno. *
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