¡Alerta roja! ¡Antel y el Clínicas corren graves riesgos!

El Presidente de la República realizó ayer un anuncio que debe haber dejado perpleja y en situación de pánico a buena parte de la población del Uruguay.

Le expresó a un alto gobernante, el gobernador de Río Grande del Sur, nuestros vecinos de la hermana República de Brasil, su deseo de tirar a cañonazos la Torre de Antel y el Hospital de Clínicas. No me quedó claro si sería con o sin previo aviso, es decir con todos los trabajadores y usuarios dentro del edificio.

Si estuviéramos en los EEUU, seguramente declararían alerta roja. Porque imagínense el pánico que provocaría que nada menos el Presidente amenazara con tirar a cañonazos dos de los edificios públicos más importantes, donde trabajan miles de trabajadores y concurren a recibir servicios miles de usuarios durante las 24 horas.

Tenemos que estar muy vigilantes para que el señor Presidente no pueda conseguir el cañón.

En el caso del Hospital de Clínicas, creo que el señor Presidente Batlle solamente ha visto su fachada. Creo que nunca ha entrado al edificio. No lo conoce. No sabe que es una verdadera joya arquitectónica, obra de un arquitecto uruguayo excepcional, que fue Carlos Surraco, a quien el país le debe todavía un gran homenaje. He tenido oportunidad de conocer los principales hospitales de América y de Europa. Puedo asegurar que está entre los más funcionales.

Claro que al ver el deterioro de la fachada, se pone en evidencia, como un dedo acusador, la negligencia y la insensibilidad de los sucesivos gobiernos para asegurar su adecuado mantenimiento.

En Europa, varios de los mejores hospitales son centenarios. Pero bien mantenidos, y refaccionados periódicamente. A nadie que conozca de la materia se le puede ocurrir que un Hospital como el Clínicas se construya solamente para cincuenta años.

Pero si el Presidente conociera lo que ha signicado el Hospital durante 50 años de funcionamiento, hablaría de él no solamente con respeto sino con un legítimo orgullo de uruguayo. El Hospital de Clínicas «Dr. Manuel Quintela» de la Universidad de la República, ha desempeñado un papel de vanguardia dentro del Sector Salud del país: en atención a la salud, en enseñanza y en investigación.

En ese Hospital se dio desde sus comienzos un verdadero ejemplo de una administración honesta, transparente, limpia, sin acomodos ni corruptelas de ninguna naturaleza. Allí, todos los que trabajan, desde los más encumbrados profesores hasta los más modestos ayudantes, se ganan su puesto por méritos propios, sin politiquería barata y sin influencias de ninguna naturaleza. Por eso es un honor trabajar en ese Hospital.

Pero importa fundamentalmente conocer aunque sea en forma telegráfica, lo que ha significado para el país durante sus cincuenta años de funcionamiento.

El Hospital ha estado a la vanguardia de la atención a la salud, en todas las disciplinas: medicina a través de todas las prestigiosas clínicas de la Facultad de Medicina, enfermería de nivel universitario y jerarquizada como el primer departamento organizado del país, con enfermeras universitarias (hoy licenciadas) y auxiliares; otros departamentos reconocidos y jerarquizados, como nutrición, farmacia, asistencia social, psicología, admisión, historias clínicas y estadísticas, procesamiento de la información. Ha sido pionero en especialidades como imagenoterapia, laboratorio, hemoterapia, anatomía patológica, fisiatría, oftalmología, otorrinolaringología, urología, radiología y cirugía del corazón, diálisis renal, endoscopía digestiva, centros de tratamiento intensivo y de cuidados intermedios, trasplantes renales, medicina nuclear, radioterapia, neurología y neurocirugía, cuidados intensivos a embarazadas y recién nacidos de alto riesgo, por citar algunos de los casos más notorios. En su Departamento de Emergencia se han salvado centenares de vidas, que no hubiesen podido asistirse en otros centros, ni públicos ni privados. La mitad de los usuarios provienen del Interior del país. Fue también el primero en organizar un verdadero centro quirúrgico, con un centro de recuperación posanestésica y un centro de preparación de materiales estériles, para mencionar solamente algunos de los aspectos más relevantes.

Pero además el hospital hizo escuela en el campo de la formación de recursos humanos en todas las disciplinas de la salud, en estudios de pregrado, posgrado y formación permanente.

Fue ejemplo, además, en materia de administración de hospitales, poniendo en funcionamiento también por primera vez en el país, sistemas integrales de administración de recursos humanos, materiales y financieros, incluyendo la descripción de todos los cargos, rigurosos métodos de selección, y los más eficientes sistemas de administración de recursos humanos, materiales y financieros.

Lamentablemente sus autoridades no han contado con el apoyo de los gobernantes, que han condenado al hospital a trabajar en medio de una escasez permanente de recursos.

De manera que esos avances fueron logrados gracias a la calidad de su personal, a su dedicación, al amor al hospital y a su espíritu de servicio, que es uno de nuestros mayores orgullos, para todos los que allí trabajamos o hemos trabajado.

Durante estos cincuenta años la Universidad ha cumplido con total responsabilidad el compromiso que reclamó para sí, de administrar el centro asistencial, docente y de investigación en salud, más importante del país y que llegó a ser uno de los más prestigiosos del continente, para quienes entienden de hospitales. Esencialmente, ha cumplido con nuestro pueblo, que lo quiere como propio, que sabe valorarlo en toda su dimensión, y que lo defiende de todos los embates, aunque a veces éstos sean disparatados. *

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