Sanguinetti: defensor de los terroristas condenados en Cuba
Estoy realmente sorprendido. El ex presidente Julio María Sanguinetti escribió un artículo publicado en el diario El País de Madrid, España, donde califica de «infelices» a tres secuestradores que la Justicia cubana condenó con pena de muerte. Sin disimulo, Sanguinetti señala que fusilar a » tres infelices» que, por otra parte contaban con un profuso expediente penal, es un «atentado que supera lo imaginable en todos los tiempos».
Barbaridad. Terminemos de una buena vez con la mentira y el manoseo inescrupuloso de la verdad. El ex mandatario uruguayo conoce que Cuba está siendo atacada desde Estados Unidos, desde hace muchos años, incluso antes que se produjera la Revolución de 1959, liderada por los barbudos verde oliva encabezados por Fidel Castro. Es bueno ahora que nos preguntemos qué se pretende cuando se trata de confundir a los lectores españoles y del mundo, al escribir como si se tratara de una verdad que los castigados en Cuba con la pena de muerte son » tres infelices».
El fracasado secuestro a una pequeña embarcación, así como otras intentonas de secuestros a naves aéreas fueron parte de un plan macabro, que además podía terminar incluso con una agresión militar, tal y como fue luego demostrado por La Habana.
Pero continuemos tratando el caso del ex mandatario Sanguinetti, quien aun no se ha pronunciado contra la agresión militar de los Estados Unidos a Irak, así como tampoco contra las peligrosas maniobras impulsadas desde Washington contra La Habana. Supongo ahora que Sanguinetti no haya dejado de leer u observar por Internet la fulminante conferencia de prensa ofrecida hace un tiempo en La Habana, por el canciller cubano Felipe Pérez Roque. En ella, Pérez Roque acompañó con imágenes los testimonios de los denominados «topos cubanos», infiltrados en las agrupaciones financiadas por Estados Unidos, revelando así la gravedad de la intromisión norteamericana en los asuntos internos cubanos. Ahora recuerdo que el ex mandatario se reunió en el Edificio Libertad, sede de gobierno de todos los uruguayos, con «Pepe» Hernández, directivo de la terrorista Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), con residencia en Miami, Florida, y responsable de los atentados contra hoteles y otras instalaciones en la Isla. Luego de ese encuentro, los directivos de la anticubana FNCA dijeron a la prensa que las reuniones que había mantenido «Pepe» Hernández con Sanguinetti (en Montevideo) y con el ex mandatario argentino Carlos Saúl Menem (en Buenos Aires, Argentina) habían sido exitosas. La calificación de los encuentros del terrorista con Sanguinetti y Menem fue reproducida por la prensa estadounidense, además en boletines internos de la FNCA que, por cierto, también llegaron por esta capital.
Luego de esa reunión con el directivo de la FNCA en Montevideo, Sanguinetti viajó a La Habana donde participó en la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado. Según mis fuentes, el ex mandatario Sanguinetti, quien viajó a Cuba en representación de todos los ciudadanos de este país, llegó a utilizar un vehículo de la Embajada uruguaya para trasladar a supuestos «disidentes» vinculados con la terrorista FNCA, y por lo tanto involucrándose en temas internos de otros Estados. Con el auto de la Embajada uruguaya se trasladaron a la casa donde el gobierno de la Isla tenía alojado a Sanguinetti, cerca de donde también se encontraban otros jefes de Estado y de gobiernos. ¿Qué había que conversar con tanta urgencia? ¿Debía el ex presidente uruguayo poner en riesgo la seguridad del lugar, al trasladar a gente vinculada con los terroristas de Miami? ¿Había solicitado algo especial el directivo de la FNCA, «Pepe» Hernández, cuando se reunió con Sanguinetti en Montevideo?
Para algún lector desprevenido, es bueno explicar aquí que «Pepe» Hernández fue quien le solicitó al escritor guatemalteco Percy Alvarado, que en ese momento era el agente Frayle de la seguridad cubana infiltrado en el sector militar de la FNCA, que atentara contra el conocido cabaret internacional Tropicana, con explosivo plástico. Señor Sanguinetti, no es bueno tratar de confundir a la gente con ese tipo de mensajes como el escrito por usted y publicado en el madrileño diario El País. Cuando hablamos de los secuestradores condenados en Cuba, lo estamos haciendo de gente sin escrúpulos que, puso en juego no solo la vida de quienes se trasladaban en la embarcación que pretendieron secuestrar, sino también de una población de millones de personas amenazadas desde Washington, por el policía del mundo.
Es hora de estar alertas ante la mentira y el engaño. A Cuba se le está atacando desde hace mucho tiempo, pero ahora hay otras maniobras peligrosas que apuntan contra la Isla. Mantener el silencio ante ello, es también hacerse responsable de esos hechos. *
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