¿Por qué Irineu?

Los aspectos jurídicos de un juicio político no pueden ser soslayados y no es nuestra intención ignorarlos. Pero teniendo en cuenta que un juicio político es también  valga la redundancia  un hecho político, consideramos necesario abordar la problemática desde esa óptica, y tal es la perspectiva de esta nota.

«¿Por qué una iniciativa tan fuerte precisamente contra un Intendente que muchos ven ‘orejano y progresista’?», podrán preguntarse los lectores.

Según las declaraciones del Intendente Municipal de Rocha: porque ni el Partido Colorado ni el Partido Nacional, en tanto sustento de la coalición de gobierno, le perdonan haber apoyado al candidato presidencial del EP-FA en las elecciones nacionales de 1999; y porque el EP-FA comete la ingratitud de no retribuir aquel apoyo. En definitiva porque, según él, «los que perdieron en la cancha quieren ganar en la liga».

Pero manejar razones no significa poseer toda la verdad. Más allá de las razones que aporta el Dr. Riet Correa, ¿cuál es la verdadera situación de Rocha, su Intendencia y su Intendente, y qué piensan y dicen al respecto los rochenses?

Que Rocha está inmerso en una generalizada crisis no es secreto para nadie. Que la administración y los servicios municipales son más virtuales que reales tampoco es novedad. La Intendencia Municipal de Rocha fue arrastrada a semejante descalabro por sucesivos gobiernos departamentales del Partido Colorado y del Partido Nacional, alguno de los cuales encabezó el propio doctor Riet Correa, por lo cual no debería sorprenderse tanto ni presentarse como víctima. Es cierto que recibió una situación tan caótica como la actual, pero también es cierto que no hizo nada para corregirla.

Es notorio que a nivel departamental, el doctor Riet Correa está bastante aislado dentro del Partido Nacional y que tampoco cuenta con el apoyo del Encuentro Progresista-Frente Amplio. Pero tan incómoda y frustrante posición es, más que el estigma del cual el doctor Riet Correa se queja, una opción adoptada voluntariamente por él.

Su discurso progresista le ha dado buenos resultados electorales, pero queda desautorizado por la fuerza de los hechos de un gobierno de claro estilo tradicional. Porque ni la tómbola de cargos y contratos entre los correligionarios y amigos, ni la ineficiencia administrativa y elusión de responsabilidades disfrazada de descentralización, ni el inusual y doblemente injusto, por lo desigual, atraso en los salarios, ni considerar el paro como primera causal de despido, son signos de progresismo; más bien, todo lo contrario…

Y ésa, precisamente, es la contradicción que tanto mal le está haciendo al doctor Riet Correa: hace discursos para la izquierda pero acuerda con la derecha. Eso le ha permitido ser dos veces Intendente Municipal de Rocha, pero en ambas oportunidades ha convertido su gobierno en fuente de nuevas frustraciones para un departamento ya demasiado castigado.

Creyendo que es posible seguir adelante con tal incoherencia a cuestas, ha cometido errores en su gestión que justifican el juicio político que se ha promovido en su contra. Lo decimos con tristeza y convicción.

Tristeza porque conocemos desde hace años al doctor Riet Correa y no dudamos de sus buenas intenciones. Tristeza porque nos gustaría que su gestión de gobierno fuera realmente progresista para que al departamento le fuera mejor. Tristeza porque esta situación no beneficia a nadie y Rocha sigue de mal en peor.

Convicción porque, además de las desprolijidades e irregularidades administrativas y financieras en su gestión como Intendente Municipal de Rocha, al no presentar la Rendición de Cuentas conforme a lo establecido en la Constitución, el doctor Irineu Riet Correa ha cometido una violación grave de la misma. Y digo grave no sólo desde el punto de vista jurídico, sino fundamentalmente ético.

Es derecho inalienable de la comunidad conocer cómo se utilizan sus recursos y obligación primaria del gobernante rendir cuentas permanentemente. Nadie puede negarse a hacerlo, cualquiera sea el motivo que aduzca.

En democracia, violar la Constitución no tiene atenuantes. Y por el bien de todos, aquel que la viola ha de asumir las consecuencias de sus actos donde y como corresponda, por doloroso que ello pueda resultar tanto para el juez como para el enjuiciado.

Según ese criterio, los senadores socialistas, y seguramente la mayoría de senadores frenteamplistas, votarán afirmativamente  sin alegría, pero con convicción  el juicio político al Intendente Municipal de Rocha.

Porque no hay democracia sin política. Y la política no se fortalece ni haciendo la vista gorda ni practicando un pragmatismo frívolo; se construye pensando y actuando coherentemente en función del bien común. *

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