Brasil financia nuestras exportaciones

El contendiente que representa a la derecha en la batalla politica que ya comenzó utiliza una metodología destinada a intentar modificar la intención de voto de los uruguayos en base a elementos que se lanzan al ruedo sin límites éticos. Ejemplo de ello fue la descalificación que se intentó en contra del presidente del Encuentro Progresista – Frente Amplio, doctor Tabaré Vázquez, luego de que éste sostuviera que el país podría recurrir a otras fuentes de financiamiento que no fueran sólo, como hasta hoy, el Fondo Monetario Mundial, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Luego de esa afirmación de Vázquez la derecha lanzó una andanada de tono ridiculizante, tratando de hundir al líder de la izquierda en el lodazal del escarnio público, intentando que en los cuatro puntos cardinales se entendiera que su afirmación era disparatada.

Pero las campañas que inicia nuestra derecha tienen generalmente patas cortas y, como bumerán, regresan y se descargan sobre sus inventores. Resulta que el gobierno de Brasil, con el fin de lograr un más fluido intercambio con la Argentina, ofreció una línea de crédito al gobierno de Eduardo Duhalde, de mil millones de dólares, que tienen como destino financiar exportaciones.

No había que ir muy lejos en el mundo para confirmar que lo dicho por Vázquez tenía asidero y que era posible buscar otras fuentes de financiamiento que no fueran las tradicionales. Pero, para mal de quienes ridiculizaron a Vázquez, el asesor para asuntos internacionales del gobierno brasileño, Marco Aurelio García, hizo público –en el marco de una breve visita al país– que Uruguay tendría ese mismo tratamiento crediticio, o sea una línea de financiamento «blanda», que en el caso de nuestro país vendría a suplir una de las carencias mayores de nuestro sistema financiero que desde hace muchos meses ha cerrado todas las alternativas de crédito destinadas a financiar las exportaciones.

En el marco de esta información existen otros perfiles para analizar, que tienen relación con el sistema financiero con que cuenta el país que, ni siquiera, cumple con sus tareas específicas. En este momento no existen líneas de crédito abiertas destinadas a apuntalar el trabajo nacional. Se puede entender que los bancos se encuentran en una etapa de profunda reestructuración, luego de la crisis que todavía sigue presente. Pero, ¿por qué se mantienen en plena actividad, como la ofshore, que no le sirve a casi ningún uruguayo?

¿Cómo puede ser que las autoridades financieras, concretamente el Banco Central, acepte que no haya líneas de crédito destinadas a apuntalar actividades esenciales y autorice que se siga sacando el dinero de los depositantes del país?

¿Por qué quienes agreden a Vázquez no dicen ni una palabra sobre situaciones como la que mencionamos, que atentan contra los mejores intereses del país? *

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