La forestación, tarea de un futuro gobierno popular

Cada vez se hace más realidad que el EP-FA en 2005, asumirá la conducción del país y no va ser tarea fácil; por eso es necesario ir tomado los aprestos del caso. Uno de los temas es el forestal, que por lo general no se le da mucha importancia, o la importancia que se le da muchas veces no es atendida en la forma que se debiera. Se puede decir que las primeras voces de alerta se dieron desde el movimiento sindical ya hace más de 10 años, y hoy desde el Departamento de la Comisión de Industrias del PIT-CNT se está trabajando en ese sentido, con grandes dificultades, pero algo se está haciendo.

Ahora bien, desde los grupos políticos que integran el Frente Amplio, no se nota un gran trabajo, y me refiero a todos los grupos políticos. De la Industrialización de la Madera se viene hablando desde antes de la dictadura; hubo intentos que solo quedaron en eso. Sin embargo para efectivamente poner en marcha la Industrialización de la Madera, lo primero que hay que pensar es en acondicionar la estructura salarial, y es importante destacar el trabajo que desde el Departamento de Industrias, viene realizando el PIT- CNT; pero no va a bastar sólo con el PIT-CNT, se va necesitar acondicionar leyes que protejan a los trabajadores y esas leyes tendrán que salir desde las fuentes parlamentarias del gobierno popular. Ultimamente se comenta en un diario mercedario que los diputados del Foro Batllista habrían presentado, o estarían por presentar un proyecto sobre la «industrialización de la madera», pero esa gente sólo entiende como industrialización de la madera, los caminos de exonerar y favorecer a los «bienes de capital», sin tener en cuenta que la Ley Forestal está fuertemente subsidiada, donde también existen «créditos blandos» para la instalación de industrias. Como suenan fuertes vientos de retirar los subsidios existentes, parecería que se están curando en salud, esto es llover sobre lo mojado: al parecer pretenden seguir ampliando los subsidios, y se siguen olvidando de los trabajadores.

Se supone que los diputados que están pensado en eso desconocen las formas de trabajar en la forestación y por qué leyes se rigen. Sin embargo existe un contrasentido en todo este meollo. El 8 de octubre de 1986, el entonces Presidente de la República el doctor Sanguinetti, firma un Decreto por el cual se «Incluye en el Grupo 16, Industria de la madera y el corcho», la actividad de «Explotación de bosques, montes y turberas». El decreto está claro: todos los trabajadores de la forestación se tienen que regir por el Grupo 16, Sub Grupo 1 de la Industria; algunas empresas adecuaron los salarios del personal que cumplía tareas en los aserraderos, pues el Consejo de Salarios se llegó a firmar (a medias), pero por lo general quedaron afuera los que realizaban tareas en los montes y bosques, es decir en las plantaciones. Se estaba a la espera de un «Consejo de Salarios», que no se produjo; el Subgrupo de Explotación de Bosques, hasta hoy día, nunca se reguló y se rige, mal, por los aumentos dictados por el Poder Ejecutivo para los trabajadores rurales. Para solucionar este gran problema hay que llamar al Consejo de Salarios y esto es culpa primero de Sanguinetti (que firmara otra cosa), de Lacallle, vuelta de Sanguinetti, y ahora de Jorge Batlle. Tímidamente, los decretos del Poder Ejecutivo para los trabajadores rurales reconocen el tema de los forestales, y dicen que tendrían que tener «casa y comida», pero si no lo tienen, le tendrían que aportar un «equivalente diario» que no llega a los $ 40, por día. En buen romance, ese trabajador se las tendrá que arreglar con esos pesos para comer, pagarse una vivienda y trasladarse al lugar de trabajo, es decir a los montes donde se encuentran las plantaciones.

Esto es una cosa que el PIT-CNT la está encarando debidamente, pero no es suficiente con eso, pues es algo que se tiene que tomar políticamente. Son muchos los intereses en juego, por eso es que es necesario legislar, llamar al Consejo de Salarios y nadie en todo el Uruguay puede esperar que las soluciones vengan de los actuales gobernantes: sólo vendrán con un cambio hacia un gobierno popular y para eso hay que estudiar y profundizar en todos los puntos, hay que ver en profundidad el tema de los transportes, hay que acondicionar los ferrocarriles, hay que estudiar una adecuada política portuaria, hay que profundizar en la navegación por el río Uruguay y hay que comercializar la madera a nivel mundial, pues hay mercados a los que se debe llegar y esta fuerza política que aspira llegar al gobierno tiene ya que ir planteándose soluciones, soluciones que directamente beneficien al país, a sus habitantes. En los diferentes grupos políticos hay personas interesadas y dispuestas a realizar aportes, pero ocurre que no son muy escuchadas; los problemas son tantos, y serán tantos, que en muchas oportunidades cuesta abrir espacios.

Esto parecería ser un alerta para la organización de los partidos políticos del FA en torno al problema creado por la forestación.

En el Uruguay no hay una cultura forestal, hay que crearla, hay que impulsarla, lo que no podemos dejar pasar son los meses y los años. Ya deben comenzar los trabajos, es una obligación que tomarán en sus manos y en sus pensamientos, los creadores de esta formidable herramienta que es el Frente Amplio. *

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