1937: Gernika; 2003: Irak
La historia vuelve a repetirse. El 27.4.37 una pequeña ciudad de cinco o seis mil habitantes, a la sazón con sólo mujeres, niños y viejos –los hombres estaban en el frente de batalla– sin ningún interés estratégico, era arrasada por la Legión Cóndor alemana cuyo bombardeo, el primero en ese estilo en el siglo, había sido signado por España.
Mal podían interesarse los alemanes en una pequeña ciudad cuya única importancia era su emblemático roble. En torno al mismo los representantes de sus milenarias tribus vascas, independientes y soberanas, se gobernaban democrática y libremente.
El generalísmo Franco y su España se escudaron a la sombra de Hitler para declararse «inocentes» del genocidio.
Hoy, 66 años después, Aznar imita a Franco y con su España a la sombra de Bush y Blair, respaldando y decidiendo como ellos, comete otro brutal genocidio, por cierto mucho mayor, con cientos de miles de inocentes, niños, mujeres y civiles en Irak.
Franco y España se hermanaron con la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini para asesinar y aterrorizar entre otros, a los vascos en Gernika.
Aznar y su actual España se hermana con EEUU e Inglaterra de Bush y Blair para cometer el horrendo homicidio de Irak. A los vascos se les ha tachado de «banda armada terrorista» por luchar muchos de ellos por la independencia, soberanía y libertad de su tierra y patria Euskadi. Patria varias veces milenaria antes que España y Francia existieran como países.
Con su idioma, costumbres, artes y letras propias y absolutamente autóctonas de cualquier nación indoeuropea o incluso del mundo.
Por supuesto que mataron alrededor de 800 españoles en 45 años. Son crímenes que les han valido el título de terroristas.
¿Pero cómo le llamamos a la verdadera y moderna «banda armada y terrorista» de Bush, Blair y Aznar que han arrasado y lo siguen haciendo en pocas semanas en forma masiva con toda la nación iraquí para quedarse con el petróleo que no es de ellos sino de los árabes?
Este genocidio se hace pura y exclusivamente por un latrocinio de «oro negro». Los vascos matan y mueren por la independencia, soberanía y libertad de su patria Euskadi. ¡Vaya diferencia, sin querer justificar los luctuosos hechos! Todo extremo es malo. Pero también es cierto que desconozco, salvo el único caso del Gandhi, que a través de la historia se consigan libertades pacíficamente de los imperios cuando éstos tienen intereses económicos gravitantes. Poniendo incluso, a nuestras patrias americanas como ejemplo de sus respectivas independencias. Artigas y los Treinta y Tres, Bolívar, San Martín, O’Higgins, etc., no pidieron ni rogaron permiso para ser libres. Es obvio que la «generosa» España no se las hubiese dado. En furiosas batallas obtuvieron heroicamente la Independencia. Vencieron a los imperios de la época. La diferencia con los de hoy, es que sólo uno es el poderoso: EEUU.
Por su cuenta ni España, ni los ingleses hubiesen podido con Irak. Son «nostálgicos» imperiales que llevan sus «tajaditas» de los «restos» que les deja los EEUU. Vulgares hienas.
¡Y los vascos son los terroristas, por querer independizarse de estos carniceros! ¡Se acabó el argumento del «terror vasco»! ¡Hoy más que nunca tiene vigencia Gernika! ¡Sus gloriosos, inocentes y sagrados muertos se levantan en las tumbas solidarios con las víctimas también inocentes de Irak! Las historias imperiales de muerte, explotaciones, sometimientos, torturas y tiranías se reflejan en el mismo espejo.
Lamentable y dolorosamente, también se levantan de sus tumbas los Hitler, los Franco, los Mussolini, los Stalin, los Pol Pot y tantos otros miserables genocidas.
Lo de Irak es un espléndido ejemplo. Hoy en España se prohíben partidos políticos que presuntamente apoyan «bandas armadas». Pero a la vez, se permite a otro partido político que apoya y respalda a los auténticos terroristas masivos que andan «sueltos y gobiernan» como es el caso del señor Aznar.
Las impávidas caras de Bush y Aznar como la sonriente de Blair pasarán a la historia por los baños de sangre que han hecho y siguen haciendo.
No tienen perdón de Dios. Que en la memoria de los justos vivan eternamente las víctimas de Gernika, Irak y tantos otros inmolados por la libertad y sus legítimos derechos nacionales.
Aunque pasen los siglos, los Espartacos vivirán en el noble recuerdo de los libertarios. Y el de los genocidas y tiranos imperiales maldecidos por sus iniquidades. *
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