DÃas atrás el presidente del Banco Central hizo algunas apreciaciones sobre la economÃa uruguaya, sosteniendo que se habÃa producido “el rebote”, el que siempre se produce como contracara de algo que cae, “percibiendo” que el proceso de recesión habÃa comenzado a revertirse.
No pensamos que esas expresiones sean, en la boca de este funcionario, poco más que ello, especialmente cuando tenemos conciencia de que no existe ninguna acción implementada por el equipo económico destinada a parar el desastre, a impulsar un mejoramiento del paÃs, para lo cual no sólo es necesario incrementar las exportaciones, sino que debe apuntalarse el mercado interno, para que se inviertan las tendencias y el paÃs rompa su crisis de más de cinco años.
Pero claro, eso no lo han concientizado nuestros gobernantes que siguen apegados al esquema fondomonetarista, dependiente de exportaciones que siempre comenzarán a “incrementarse el mes que viene”.
El único hecho nuevo, que se debe destacar, es el que tiene relación con el cambio del signo de la competitividad. El paÃs, a partir de la devaluación brasileña del año 1998, cayó en un abismo del que no pudo retornar. Ni siquiera con la abrupta devaluación resuelta por Bensión a mediados del pasado año, se revirtió la situación en que el paÃs siguió navegando sin poder recomponer el comercio en el sector externo. Los bienes uruguayos estaban fuera de mercado en los dos paÃses vecinos, situación que se ha mantenido ininterrumpidamente hasta hace pocas semanas.
Desde allà en adelante, cualquiera que mire la cifras del atraso cambiario que se ha producido rápidamente en Argentina y Brasil, se dará cuenta que la situación cambiante Âno por alguna medida que le tengamos que agradecer a nuestro equipo económico, sino por contingencias ajenas que de un dÃa para otro revirtió la tendencia. Hoy los precios uruguayos son altamente competitivos en los dos paÃses vecinos y si el Uruguay, como consecuencia del brutal dislate que ha sido la polÃtica económica, tuviera fluidez en su producción, habrÃa llegado la oportunidad de revertir cinco años de dramático retroceso.
Lamentablemente no existen fondos suficientes para financiar exportaciones y los empresarios industriales, por más que hayan advertido el cambio de la situación, mayoritariamente todavÃa no están en condiciones de retomar la producción. Ahora veremos lo que ocurrirá con algunos “comodities” y si es posible para el gobierno negociar con Brasil la exportación de carne y arroz, que eran de los rubros más fuertes en el ingreso a esos mercados.
El economista De Brun, para no decir cosas sin sustento, podrÃa quizás preguntarle a algunas empresas uruguayas, como Conaprole, con el fin de enterarse cómo se está percibiendo ese cambio en las reglas del juego que se ha producido en la región.
Y luego, hablar con propiedad. *
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