Terquedad II
Un amable interlocutor, tan amable como equivocado, me ha reprochado cierta insistencia en aludir a la terquedad de los obreros del transporte. Es cierto; he dicho que con sus paros sorpresivos irritan a la gente, cuyo apoyo deberían buscar para tejer alianzas convenientes. Pues bien, este hombre, que fue dirigente sindical, me dice que el paro es la única medida de lucha que la ley permite.
No es así.
A continuación, y porque él lo ha pedido, le describo algunas otras acciones plausibles. Y le aclaro que, con el ingenio del que yo carezco, se podría hallar muchas más.
Instalar en los ómnibus banderas con la leyenda: «Sin salario digno no hay patria ni democracia» y entregar a cada pasajero, junto al boleto, una breve información escrita y una flor; otros trabajadores pueden hacer igual en aquellas paradas donde la concentración de personas es mayor.
Vestir a los conductores y guardas con camisas y pantalones rotosos y zapatillas flecudas, con un cartel a su lado: «Sube el boleto y baja el salario»; una variante es cambiar el cartel por un sombrero grande con la leyenda «Somos los hijos de la pavota», agregando al boleto la cartilla informativa.
Pasear por Montevideo un camión de harapientos con grandes pancartas: «Estamos así porque nos niegan un salario digno»; y añadir la distribución de volantes y paradas en esquinas clave de la ciudad para hacer breves parlamentos explicativos.
Coordinar, durante un día, que todos los artistas populares –músicos, poetas, humoristas– que suben a los ómnibus, hagan su número en apoyo de los conductores y guardas en conflicto.
Colocar en las unidades alcancías grandes en las que se lea: «Nos bajan el salario pero no derrotarán la solidaridad. Apoyo de la UNOTT a los merenderos populares».
Pegar en cada ventanilla y respaldo de asiento una comunicación titulada «Carta para entender», de modo que durante el viaje todos los pasajeros puedan leerla.
En fin. Alfredo Mario Ferreiro dijo una vez: «Este país es demasiado chico; hay que ponerle un segundo piso».
Creo que se refería al país mental. *
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