Contrato de obra

Los contratos de obra, para aclararle a algún «despistado», no son simples regalías o herencia de algún tío rico. Su origen proviene de préstamos internacionales ejemplo: FMI, BID, Banco Mundial que también integra el paquete de la temible deuda externa. En buen romance, la tendrá que pagar Juan Pueblo. Esas jugosas partidas, destinadas a las más pintorescas, originales y esotéricas funciones se las disfraza con rótulos «impactantes», que si se examinan detenidamente, no pasan de eso. Simples rótulos disfrazantes. Por ejemplo el de «Diseño de procedimientos competitivos para la asignación del espectro radioeléctrico».

¡Impresionante! Por supuesto que justifica que a unos señores Pablo Spiller y Manuel Abdala, según trascendidos, recibió el primero U$S 80.062 por un contrato de cinco meses con promedio de U$S 16.013 por mes por «desvanar» sus sesos. Y el segundo U$S 59.448 por medio año con un promedio de U$S 8.824 mensuales. Es obvio que al país, el famoso «diseño» de marras, le puede interesar en los hechos un soberano «pito». Sin embargo don Jorge se los dio. Pero seamos justos, los contratos de obra se «deschavaron» allá a mediados del año 2000. Hubo entonces más de 1.600 que se arrastraban «discretamente» desde el primer gobierno de don Julio María, empalmaron con el de Cuqui y siguen con el de don Jorge.

Los apellidos se repiten, algunos con pertinacia. Es el caso de un hijo del ministro del Interior escribano Stirling que figuraba hace dos años y no lo han «borrado» declarándolo «forfait» aún. ¿Qué les dirá a sus subalternos el «buen» ministro, pobres «botones» de comisarías, que se juegan la vida 14 y 15 horas diarias incluido el 222 para ganar escasos $ 5.000 o $ 6.000 miserables? En ese entonces, recuerdo, había un tal Sanguinetti, a la sazón hermano de un presidente acompañado del hijo del secretario de tan «augusto» magisterio que publicaron un programa llamado «Un niño y un libro». ¡Muy importante para el futuro cultural patrio! Por esa «obra» también «ligaron» profusos emolumentos del rubro. Tampoco escapó el presidente siguiente, don Cuqui. Su propia hermana se designó, por falta de uno, en dos contratos. ¡No faltaba más! Nos gustaría poder leer los suculentos y medulares informes de tan docta técnica sobre «Apoyo en el mejoramiento de las Areas Sociales (FAS) y «Apoyo al marco de Cooperación en el Uruguay». Así se llaman los destinados contratos. ¡Enriqueceríamos nuestro acervo cultural! ¡Sin duda! Le tocó también a un ex ministro de Salud Pública Dellpiazzo reconocido jurista, que dudo hubiese pisado barrios carenciados, como el 40 Semanas, el Casabó, la Unidad Casavalle, etc. y le designaron el «Programa de Mejoramiento de Barrios». Suena, hasta como de tomada de pelo. El ex ministro Bensión, culpable con don Jorge de la debacle económica actual, «logró» poder meter una hija. Supongo que para salvarla de la futura crisis. ¡Amor de padres! Que le dicen. Todo esto, en el momento que campea el hambre en las clases más necesitadas.

Justo es consignar, que se depende directamente de otro «personaje», el contador Davrieux, especialista en manejos económicos entre «bambalinas». No aparece, pero siempre está presente el titular de la OPP en forma casi vitalicia. Hace décadas que sus «bulones» de acero resisten todos los embates a su sillón. O sea, los referidos contratos, al igual que los ministros o la propia presidencia, pueden realizarse por allí, cuando lo considere «indispensable». Según Davrieux son necesarios los contratos pues el Estado carece de gente capacitada para tan excelsos y delicados cargos. Claro, si el Estado no los tiene, bien puede llamar a concurso y de hacerlo, y no designar a los «amigotes» y parientes de la barra gubernamental de turno. Me viene a la mente la famosa frase de Aparicio a su hermano «colorado» Basilicio; «los gobiernos deben ser dignidad arriba y regocijo abajo». ¡Pero Aparicio murió hace tiempo! ¡Qué lástima! Hay un estudio realizado por el diputado Doreen Ibarra (vasco, cuándo no) en el que «descubre» que la mayoría de los contratos son por un monto superior a los $ 40.000 y los «técnicos» designados son en mayoría absoluta, vinculados al quehacer político o familiar de los mismos.

No se llama a concurso, no se conocen las designaciones hasta mucho después de realizadas, no se conocen horarios de labor, tampoco se publicitan informes, es dudoso el grado técnico de la mayoría de los designados, ni siquiera el lugar geográfico de trabajo de algunos o dónde realizan sus funciones específicas, más allá de la propia OPP y del inmutable contador Davrieux. Todo un misterio muy bien remunerado, en un momento de crisis tremenbunda y «recortes» económicos indispensables del equipo económico de don Jorge. ¡A no quejarse si mañana aparece algún Chávez, Lula, Gutiérrez, Ivo Morales, Castro o Marcos y deciden «prender cartucho» con todos los «vivos» que lucran con los bienes del Estado mientras el pueblo pasa hambre. Yo voy a estar de acuerdo. Es obvio. *

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