Si no es confusión, ¿entonces qué es?

MIGUEL FELDMAN

A don Leopoldo Jesús no le gusta dar ninguna por perdida. Después de las aclaraciones que formulé, sostiene que no está confundido pero admite que en el pequeño territorio de Israel no hay petróleo. Admite también el derecho de autodeterminación del pueblo judío y el derecho a la existencia del Estado de Israel. Admite la intervención de los rusos o sea que la creación de este Estado no obedeció a ningún plan «occidental» y que efectivamente existió el apoyo de la URSS y de los países comunistas ya que la guerra de 1948 la desencadenaron los países árabes vecinos digitados por el imperialismo británico. Algo es algo.

Pero luego vuelve a perder el rumbo. Señala que hay petróleo «al lado», «en el predio del vecino palestino y árabes». Suponiendo que esto fuera exacto, ¿por qué potencias petroleras como Arabia Saudita, Irak, Irán amigas de Arafat, no lo ayudaron a extraerlo? Se puede aducir que el territorio está ocupado por Israel. Entonces cabe preguntarse, si la ocupación data de 1967 ¿por qué no lo hizo Israel? Obviamente, porque hasta el momento no hay comprobación de que exista en ese territorio.

Pero don Leopoldo Jesús insiste. Hasta ahora estaba en el terreno de una discusión geopolítica económica sobre un pequeño territorio del Cercano Oriente donde dos pueblos deberían vivir en paz. Ahora en cambio incursiona en el terreno de los mitos, de los perjuicios y de la propaganda irracional, mencionando un «plan judío mundial» para apoderarse de las riquezas del planeta!!!

¡Vamos, don Leopoldo! ¿Dónde queda su inteligencia, su capacidad de razonamiento, su conocimiento de la historia? Esa presunta «conspiración judía» fue el tema preferido por todos los antisemitas del mundo desde el Caso Dreyfus en Francia en 1894, desde la denuncia de la conspiración judeo-masónica efectuada por la Iglesia Católica que apoyó a Franco contra la República Española y miró para otro lado cuando el bombardeo de Guernica por los alemanes, hasta la propaganda antijudía de los nazis de Hitler y hoy en día de los países árabes en su lucha mediática contra Israel.

Es el tema de «Los protocolos de los Sabios de Sion», libro que es best-seller en los países musulmanes.

Este libro apareció en forma anónima en 1905, en Rusia, para combatir a los revolucionarios que deseaban eliminar la autocracia de los zares. Y de paso, desviar la legítima protesta popular para que se ejerciera contra los judíos y no contra el gobierno. Se ha comprobado, sin ningún lugar a dudas, que es una falsificación preparada por la policía secreta rusa, plagiada de otro libro publicado en París en la época de Napoleón III. Cualquier persona medianamente educada lo sabe y entonces usted me decepciona. Lo sé de origen vasco, miembro del Partido Nacional, pero nunca lo imaginé antisemita. ¿Cómo puede creer en semejantes patrañas que sólo repiten personas de mala fe o muy ignorantes, deseosas de atribuir la «culpa» de todos sus problemas, a alguien?

Usted dice «la colectividad judía es un poder económico mundial». ¿De dónde sacó eso? La gran mayoría de los inmigrantes judíos que llegaron al Uruguay venían con «una mano adelante y otra atrás». En esta tremenda crisis que sacude a la región miles de judíos argentinos y cientos de judíos uruguayos han emigrado a Israel, agobiados por la pobreza impuesta por la política del neoliberalismo.

Los principales bancos del mundo son japoneses. Los hombres más ricos del planeta, como Bill Gates, no son judíos. Son multimillonarios el rey de Arabia Saudita y el Sultán de Brunei. Los japoneses y particularmente los árabes, petrodólares mediante, han comprado cadenas hoteleras en el sur de España, periódicos y estaciones de TV en Estados Unidos e influyen con su «lobby» en la política de las potencias.

¡Trece millones de judíos en el mundo son un «peligro» para los 6.000 millones de habitantes del planeta! Si no fuera trágico, sería para reír.

¿Cómo explica que un ex presidente de la República, de su mismo partido, se haya mostrado tan amigo de los judíos uruguayos, que ayudó a construir un Memorial del Holocausto, fue a visitar a un rabino famoso en New York, impulsó en las Naciones Unidas la anulación de la infame acusación de que sionismo era racismo e integró la «marcha por la vida» en Polonia, que se hace todos los años en recuerdo de la mayor tragedia judía del siglo XX? No creo que todos los nacionalistas del Uruguay participen en esa falsa concepción de un «plan judío mundial».

Para finalizar: con todo respeto, espero que don Leopoldo Jesús se recupere pronto y bien de su problema de cadera y podremos charlar: él me explicará el problema vasco, del cual conozco poco y yo le explicaré la historia judía, de la cual obviamente conoce muy poco. *

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