La aspiradora económica

Aunque parezca increíble, existe. La inventó el Partido Colorado, aquí en el Uruguay, y la está haciendo funcionar a toda marcha en este año 2003. El equipo de inventores justifica el uso de esta chupadora de dinero por la necesidad de cumplir con los compromisos internacionales. Todos ellos coinciden en aplicar la filosofia neoliberal, que le dictan expertos especialistas relacionados con el conservador partido político al que pertenecen, demostrando un fiel cumplimiento a la filosofía que han sostenido durante las ultimas décadas y que resuelve los problemas, en base a impuestos, aumentos de tarifas y la contención de sueldos de empleados públicos y jubilados.

No han podido convencerse luego de tres gobiernos similares y sobre todo luego de las notorias comprobaciones de sus ineptitudes en los controles que debían efectuar tanto en el Banco Central en relación a la banca, como en la Corporación para el Desarrollo con las empresas beneficiarias, o tambien al desobedecer miles de observaciones que el Tribunal de Cuentas se cansó de rechazar.

Tampoco han sido capaces de contener el gasto publico, ya que no pueden establecer un Registro Nacional de vehículos oficiales y es así que los vemos todos los días, o comprando pescado en la costa o concurriendo con sus familias al supermercado preferido. Quieren convencer a la población con el establecimiento de un sistema de austeridad oficial, y resulta vergonzoso conocer la nómina de contratos adjudicados a familiares o amistades, permitiendo el goce de múltiples beneficios en los diferentes ministerios o dependencias del Estado. No han dudado en reconocer diversos desvíos de partidas con destinos fijados y que fueron destinadas con otro fin para solucionar sorpresivos apremios económicos. Un ministro admitió haber pagado, tiempo atrás, parte de la deuda externa con dineros disponibles para las viviendas a construir para los jubilados; otro reconoció el desvío destinado a las mutualistas, como también el improvisado economista-abogado argumenta irónicamente los procedimientos efectuados comparandolos con un artefacto que se utiliza para absorber todo lo que encuentra en su camino.

Sin planes serios, firmes e inteligentes es inútil conseguir resultados positivos en materia económica. Sólo se intenta medidas para resolver problemas puntuales que van surgiendo sobre la marcha.

Animarse a reactivar al país mediante la emisión necesaria y la aplicación de una política salarial consciente y razonable a empleados públicos y jubilados, resulta una solución imposible de utilizar. Sería como reconocer el fracaso del neoliberalismo. Aplicar una política de Consejos de Salarios que logren aplacar la angustia de la masa trabajadora y le demuestren a la patronal un panorama seguro para aplicar en el futuro, puede ser una de varias medidas posibles, para movilizar al comercio y la industria nacional.

Soluciones hay, lo que no hay es voluntad de aplicarlas. Ni colorados, ni blancos las van a emplear en este ejercicio, ya en el cuarto año de legislatura. Es entonces, cuestion de soportar esta lenta agonía y aguardar a que los progresistas demuestren que puede haber otra manera de vivir. *

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