Todos queremos aplaudir al nuevo ministro
Es así, señor ministro, todos los uruguayos desearíamos aprobar su designacion con un fuerte aplauso. ¿Sabe por qué? Porque estamos cansados de putear por cada una de las personas que lo antecedieron. Todas las familias compatriotas están integradas por quienes verían con sumo agrado que el cargo de ministro de Trabajo y Seguridad Social lo desempeñara alguien que reuniera las condiciones necesarias.
Supimos que un grupo de sus alumnos en Facultad exteriorizó su beneplácito con un fuerte aplauso, demostrando así su apoyo a quien los está instruyendo con eficiencia. Por supuesto que no deja de ser una satisfacción para usted y también un desafío para su desempeño en el cargo.
Y allí es donde todo el pueblo de Uruguay cifra la angustiante esperanza de lograr consagrar el mejor apoyo que pueda obtener un ciudadano, es decir la aprobación de sus compatriotas a la labor desempeñada.
Hace años que el Partido Colorado y alguna vez el Partido Nacional gobiernan nuestra Nación y no pueden incurrir en acciones tan erráticas para administrar un país. Basta sólo analizar el área del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en un período de algunas décadas atrás. Ocuparon el cargo representantes del Partido Nacional por cuota política y que fueron a aprender del tema y todavía les pagamos con buenos sueldos. Nunca ganaron los trabajadores ningún pleito. Estamos cansados de promesas y equivocaciones. Al Directorio del BPS lo integran con el mismo concepto, nombrando a expertos técnicos agropecuarios y profesionales del Derecho. Nunca un técnico, el primero es usted y por eso aplaudimos, porque alguien que opine contra la flexibilidad laboral, que visite la sede del PIT-CNT y que tenga las credenciales suyas, merece nuestras expectativas.
El momento es difícil, pero hay soluciones; basta la voluntad política y esperamos que usted tenga éxito y esa renuncia que tiene en el bolsillo no tenga nunca que utilizarla. Lo pide un padre de tres hijos, todos fuera del país, escapados de un sistema que los echó a pesar de sus voluntades de trabajo y de amor a la patria. Un jubilado que aportó 38 años para el desarrollo de su querido territorio y que llega a una vejez injusta y penosa.
He aquí algunas reivindicaciones de los jubilados:
* Prima por antigüedad – Cuando el anciano llega a los 70 recibe un pequeño estímulo económico, que la dictadura eliminó y que en democracia no han querido restaurarla.
* Descuento del 1% a jubilados de Industria y Comercio: una Ley constitucional lo eliminó, y hasta ahora ningún ministro de Economia lo quiere sacar.
* Aguinaldo. Ya es tarde para este año, pero también nos lo quitaron, y somos los únicos jubilados que no lo cobran.
* Proyecto Blasina. Está en Cámaras para calcular los eventuales próximos aumentos, sobre el bruto y no sobre el neto. Coincide con una iniciativa del diputado Jaime Trobo, olvidada en algún cajón.
* Descuentos para Viviendas. Como no están construyendo nada, y tienen más de 400 millones de dólares para utilizar, corten esta quita y así recibimos ese dinero en estos momentos difíciles.
Estas son sólo cinco medidas que se pueden aplicar sin distorsionar el presupuesto nacional y así se benefician miles de jubilados y pensionistas.
La política social de un país, requiere la participación de toda la sociedad y no puede quedar restringida sólo a los representantes político-partidarios. Tanto patrones como empleados, pero también los jubilados, deben integrarse junto a los gobernantes de turno, para considerar la aplicacion del plan social más conveniente para la comunidad. Un buen plan de trabajo comunitario extendido en el tiempo, es necesario como base para el desarrollo del Uruguay. Las extranjeras fórmulas del FMI, del BID o del Banco Mundial, aconsejan nuestra eliminación por causantes de un gasto exagerado. Se parece al criterio aplicado en otro País, que escuchó la opinión de una tabacalera, quienes argumentaban que era más barato dejar a los fumadores que se mueran de cáncer, en lugar de dejarlos vivir muchos años. Y en verdad, nos estamos muriendo, con un desempeño drástico de los funcionarios responsables del área social que solo aprueban decisiones contrarias a los ancianos.
Los que somos visceralmente optimistas, pensamos en aplaudir dentro de poco tiempo. Está en manos del doctor Santiago Pérez del Castillo el que podamos exteriorizar este sentimiento.
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