La defensa del patrimonio nacional

A la entrada de Ciudad de México, podría ser Montevideo ¿no?, un gran cartel, como para que nadie deje de verlo, nos da el siguiente mensaje: «Si las privatizaciones son tan buenas, ¿por qué le va tan mal a Argentina?

Más de 670.000 compatriotas han presentado recurso de referéndum en defensa del patrimonio nacional, en este caso Ancap, siguiendo el ejemplo de los más de 700.000 uruguayos que tiraron abajo mediante el mismo mecanismo, el intento privatizador de Antel. Como también habrá que destruir el intento de vender el agua. ¡Sí, el agua!

Queridos compatriotas, la gran leyenda cuestionadora de la capital azteca tendrá que reproducirse en cada ciudad y pueblo uruguayo, para decirle ¡BASTA! a esta desenfrenada e irresponsable política de dejar todo en manos exclusivas de los grandes especuladores del mercado, especialmente de las finanzas.

La ministra de Trabajo argentina ha anunciado que está pronto el proyecto de reforma previsional que tiende a modificar el sistema argentino introducido en 1994 durante la era Cavallo, que dio nacimiento a las AFJP, hermanas gemelas de nuestras tristemente célebres AFAP.

La señora Graciela Camaño ha dicho que el cambio es necesario porque el sistema actualmente vigente en el vecino país apunta más que a proteger a la gente «a ser un negocio financiero, sirviendo para apropiarse de los ahorros privados de los trabajadores». No es para menos. Más de 9 millones de personas no aportan, 65% de los más de 14 millones que según el Ministerio de Economía argentino están en el mercado laboral. Si a esa cifra se le descuentan los tres millones y pico de desocupados, el porcentaje de los que trabajan y aportan es sólo del 44%. (1)

En todo caso, elijan ustedes cualquiera de las dos cifras. Ambas son por demás demostrativas de la crisis casi terminal del sistema privado manejado por sociedades anónimas denominadas AFJP.

Cruzamos la cordillera y nos encontramos con Chile, país en el que no existe seguridad social sino seguros mercantiles tremendamente lucrativos, carentes totalmente de cualquier atisbo solidario. ¿Qué nos dice la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensión, es decir los propios administradores y defensores del injusto sistema chileno? Que las aseguradoras chilenas van a crecer de tal forma, que en el futuro manejarán fondos de un monto similar al que manejan las AFP: es decir, aproximadamente el PBI chileno, con lo cual ocuparán un lugar preponderante en el sistema mercantil de seguros privados chilenos. (2)

Y bien. Cómo no recordar entonces el mensaje que el gobierno de José Batlle y Ordóñez le enviaba al Parlamento nacional, allá por 1910-11 en oportunidad del proyecto que se transformó en ley y dejó en manos del Estado uruguayo los seguros: «No puede mirarse con indiferencia la extracción anual de fuertes cantidades de dinero por un concepto como el de seguro. Hay que defender nuestra riqueza».

Ochenta y cuatro años después, el 3/9/95 se sancionaba la actual ley que privatizaba la seguridad social, introduciendo las AFAP y borrando de un plumazo principios solidarios fuertemente arraigados en nuestro país.

Dos años antes, 1993, se le había quitado el monopolio al Banco de Seguros.

¡Cómo no actualizar el tema de las aseguradoras!, cuando tenemos ejemplos tan claros en la región respecto de lo que significan las mismas y las políticas privatizadoras. Recordemos una vez más a don Pepe Batlle cuando destacaba: los propósitos exclusivamente mercantilistas de las empresas aseguradoras a costa del sacrificio de la gran masa de consumidores«.

Otro tema más que nos obliga a poner las barbas en remojo. Y más aun: a reproducir por ciudades, pueblos y villas, al decir de Artigas, lo que los mexicanos se preguntan: «Si las privatizaciones son tan buenas, ¿por qué le va tan mal a Argentina? Y yo agregaría «y a Uruguay». *

(1) «La Nación» 26/12/02

(2) «El Diario» 27/12/02

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