La variable de ajuste

Es en ocasiones bueno realizar comparaciones, aunque en definitiva las mismas se conviertan en odiosas, especialmente cuando las vinculamos a los anuncios de nuestros gobernantes que siguen impulsando, como única variable de ajuste, la caída del salario real, proceso que, obviamente, remachará la depresión económica. Siguen inalterables recorriendo el camino procíclico, que le dicen.

Fíjese el lector lo que está ocurriendo en los EEUU, en donde se aplican desde siempre políticas anticíclicas. El cable sostiene que «el consumo de los estadounidenses aumentó en noviembre, con el comienzo de las compras navideñas, contribuyendo éstos, con su mayor poder adquisitivo que fue impulsado por un aumento de los ingresos, a una lenta pero segura expansión de la economía».

«El gasto del consumidor   sigue la información   aumentó un 0,5 por ciento en noviembre, a un ritmo anualizado desestacionalizado de 7.413 billones de dólares en el mes pasado tras haber registrado un aumento de un 0,4 por ciento en octubre. El ingreso personal creció el 0,3 por ciento en noviembre, un repunte por cuarto mes consecutivo, tras haberse incrementado en la misma proporción en octubre».

Claro, cuando se habla a los economistas de estas políticas anticíclicas, que podrían expresarse mejorando la capacidad de compra de la gente lo que redundaría en un crecimiento del mercado interno y en una reactivación de la economía, se agitan los fantasmas de la inflación y del tipo de cambio.

Claro, porque para hacerlo habría que modificar la ecuación actual, poniendo dinero en el bolsillo de los trabajadores por vía de aumentos salariales directos o por la rebaja de los intereses que se cobran por los préstamos destinados a la producción y el consumo. Sacan a relucir lo aprendido en libros que expresan la ortodoxia más negativa del capitalismo y sostienen que ese neokeynessianismo, no es de recibo.

Algunos más audaces en su irresponsable prédica sostienen que para salir adelante hay que reducir el déficit fiscal, para lo que proponen recortar aun más sueldos estatales y jubilaciones, como si ello fuera posible en un país que en un solo año destruyó riqueza por casi 10 mil millones de dólares.

El propio economista Julio de Brun estima que con la nueva caída del salario real del 19 por ciento, que se instrumenta para el año que se aproxima y que, seguramente, se anunciará el próximo jueves, se equilibrarán las cuentas públicas.

Obviamente, eso es claro, vivimos en el reino del absurdo, sin que estos señores que tienen el poder de resolver sobre la economía del país, entiendan que el objetivo de la misma es la felicidad colectiva y no, como ellos creen, que cierren cuentas y balances, para que el crédito internacional, como un maná salvador, vuelva al país para tapar los agujeros dejados por políticas salvajes, retardatarias y sin futuro.

El único camino para «honrar» las deudas externa e interna, es producir riqueza, retomar el camino del progreso, apuntalar a la industria nacional, a los productores agropecuarios, para así revertir la tendencia del déficit fiscal. Para ello se debe recuperar, obviamente, el mercado interno.

¿O es que se pretende que en 2003 el PBI tenga otro desplome, que si se cumple la salida del salario real anunciada, será muy superior a la estampada en los análisis oficiales? *

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