Mensaje al ministro de Trabajo
El 27 de noviembre pasado me encontraba en Brasilia, asistiendo a la reunión de la Comisión Socio Laboral del Mercosur. Imprevistamente el Dr. Gonzalo Irrazábal, delegado del gobierno, me acerca su celular diciéndome: es el ministro de Trabajo. Quiere saludarte.
Persistiendo en esa actitud dialoguista, días después el jerarca se reunió con el PIT-CNT. Un acontecimiento un tanto sorpresivo. Hubo buen clima. No nos extraña.
Es propio de la personalidad del Dr. Pérez del Castillo.
Según informaciones, uno de los desvelos del ministro es el seguro de paro. No es para menos. El 20% de desocupación. Y son 34 y 29 las semanas que dura el desempleo en Montevideo e Interior respectivamente. Cuando se consigue trabajo, por supuesto.
Seis de cada diez desocupados no ponen ninguna condición para ingresar a un trabajo. ¡Qué cifras! No olvidemos que detrás de cada porcentaje, hay gente de carne y hueso. ¡Barbaridad!
Si el ministro necesita ideas, y tiene margen de maniobra, ahí le tiramos algunas. Y esperamos que pueda hacer algo. Soy escéptico, de persistir esta política económica vigente, verdaderamente salvaje.
Recuerde, señor ministro, que el gobierno conversa o ha conversado con el Banco Mundial para reformar el sistema de seguro de paro para que «los beneficios mensuales del desempleo se reduzcan con el tiempo, para incentivar a los trabajadores a encontrar un nuevo empleo».
Pero démosle la oportunidad.
Bien. ¿No sería posible establecer prioridades, modificar montos y topes para aquellos que ante cierre de empresas, tengan cargas familiares o ronden los 50 años, por ejemplo?
De igual forma, ¿no se podría concretar la igualdad del seguro de paro entre los trabajadores rurales y los de industria y comercio?
Y no es que no se pueda. El ejemplo de los trabajadores bancarios es todo un síntoma en contrario. ¿Y qué hay de los trabajadores temporarios?
Por último, recuerdo que las soluciones se pueden instrumentar mediante ley, decreto o resolución administrativa del BPS. Es decir: nadie podrá decir que no hay herramientas disponibles.
¡Claro!, se me dirá: ¿y la plata? Y yo respondo: ¿cuánto miles de millones le costó al país la crisis, fraude y delitos del sistema financiero-bancario? A pesar de ello, aparecieron soluciones para el seguro de paro para los trabajadores bancarios.
Las ideas que he expresado, si se concretan, cuestan mucho, muchísimo menos que lo que le ha significado al país el fraude bancario. ¿No será cuestión de voluntad política?
Intelectualmente respeto mucho al Dr. Pérez del Castillo. El lo sabe.
Pero, señor ministro: ¿qué tienen que ver sus declaraciones con afirmaciones de otros jerarcas gubernamentales del más alto nivel, que llegaron a decir que la gente va a los comedores porque no quieren cocinar en sus casas?
Suerte, Dr. Pérez del Castillo. La va a necesitar. Además de mucho coraje, mucha fuerza. No tenga duda. *
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