Las alianzas se amplían

En la tarde de hoy, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el Frente Amplio-Encuentro Progresista y el Nuevo Espacio darán un nuevo y decisivo paso en la conformación de una nueva y más amplia alianza que agrupa a las fuerzas políticas de la izquierda y el progresismo uruguayo.

Los acuerdos responden a la lógica profunda de la evolución no sólo política sino económico-social del país.

En este terreno, como elocuentemente lo demuestra un trabajo de balance realizado por el economista Daniel Olesker difundido en estos días, el país ha sido empujado a transitar pasos decisivos: caída del Producto Bruto Interno, caída del consumo, aumento del desempleo, caída del salario real, fuga de capitales y caída del sistema financiero, crecimiento de la deuda externa al punto de volverse, en los parámetros actuales, imposible de pagar y agravamiento del déficit fiscal.

Una conclusión que se podría extraer de la propuesta del economista citado es que, en todos los temas que se examinan, en el año 2002 el país más que avanzar poco o mucho, se subdesarrolló, avanzó hacia atrás, hacia una mayor y más irritante injusticia social.

Una vez más aflora con innegable elocuencia que para subsistir como nación independiente el país necesita procesar un conjunto de cambios trascendentes.

Sobre la base de que el país tiene recursos naturales y humanos como para salir adelante de la crisis y que las claves se encuentran en la necesidad de gobernar de otra manera y para otros intereses, el conjunto de las fuerzas con sentido patriótico y progresista tienen la palabra.

Y es justamente a estas necesidades nuevas y perentorias que plantea la sociedad que, adecuadamente, responden los dos agrupamientos de fuerzas que actúan en el país.

La conjunción en vista al cumplimiento de un programa común, de una acción política que se empeñe desde ya en contribuir a la transformación del país es un paso.

Importa que esta ceremonia de hoy, de enorme gravitación presente y futura, se constituya en un punto de referencia, en la sustanciación de una línea de acumulación política que contribuya a una victoria popular.

Todos sabemos, a partir de la historia presente y lejana de nuestros partidos, que por su persistente modalidad en cuanto a su constitución  pluriclasistas, a menudo ideológicamente imprecisos  dentro de los partidos tradicionales han existido  y de hecho hoy también existen  sectores y dirigentes conspicuos que tienen sólidas convicciones progresistas, de defensa del patrimonio, la dignidad y la identidad nacional.

El debate político y programático nacional se verá enriquecido por la ampliación de las alianzas y por lo que esta alianza que se sustancia hoy pone en el orden del día de todos los partidos.

No hay tres o cuatro proyectos sustantivos de país; hay dos.

El programa de la obediencia a las imposiciones externas, de ahondamiento de las injusticias y del incremento del subdesarrollo; el Uruguay que permite que se despilfarren sus energías y sus riquezas. El perfil de país que acrecienta el descreimiento nacional, la fuga no sólo de capitales sino, lo que es más grave y más doloroso, la de cerebros, la de nuestros técnicos y obreros, nuestros investigadores y nuestros universitarios.

Hay otro Uruguay que brega por nacer. Es para viabilizar ese esperanzador proyecto que hoy darán un paso augural las fuerzas que suscriben el acuerdo político que se realizará en el Palacio de las Leyes. *

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