Sacapuntas

Hacer turismo

El país no sabe hacer turismo. No ha sabido nunca cómo montar y sostener una verdadera industria turística. Sin embargo, y es una contradicción reveladora, hasta el año pasado los ingresos por un turismo mal encarado, cuasi caricaturesco, superaron el monto generado por las exportaciones de carne.

Creer o reventar. Hay una mina de oro, todavía explotada a medias y con procedimientos incomprensibles, de cuyo rendimiento óptimo necesita a muerte este Uruguay de hoy, económicamente tan angustiado.

Pero el gobierno es como el pato. Un paso, una defecación. Ahora, mientras por primera vez los operadores privados se ponían de acuerdo con bajar los precios para competir mejor en la región, ha consentido que suban los peajes (y hay peajes por todos lados). El argumento es, de tan obvio, tonto: hay que cumplir los contratos con las empresas que invirtieron para la concesión correspondiente. Y bueno, che, si el turismo sufre ¿qué le vamos a hacer? No se puede estar bien con el profeta y con el diablo.

Siempre lo mismo, lector. Cuando nos vendieron como buena la idea de privatizar los peajes, el asunto parecía sencillo: nos sacamos gastos de encima y las obras que las hagan otros. ¡Qué negocio! Tanto, que ahora están todos locos de la vida festejando el nuevo aumento, justo cuando nos urgía abaratar el costo del turismo que a duras penas podemos ofrecer.

En países desarrollados –allí donde no campean la estupidez ni la corrupción– el tema de las carreteras y los peajes sólo ha admitido dos hipótesis: o siguen en manos del Estado o se otorgan en concesión bajo una severísima regulación de la administración pública; en ambos casos por lo mismo: el turismo ha sido convertido en la principal fuente de ingresos y a nadie se le ocurre comprometerla.

La forma en que nuestro gobierno ayuda al turismo se asemeja a aquella definición de una corporación rusa: tienes dos vacas, las cuentas y llegas a la conclusión de que tienes cinco; las cuentas otra vez y piensas que tienes cuarenta y dos; dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka. *

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