El misterio del vino importado sin impuestos

El «Impuesto Específico Interno» (IMESI), fue creado mediante el decreto 96/990 del 21 de febrero de 1990. Habilita al Ministerio de Economía y Finanzas a captar recursos mediante la primera enajenación y la importación por no contribuyentes de ciertos bienes expresamente determinados. Entre ellos están las bebidas (alcohólicas, jugos, aguas minerales); tabaco, cigarrillos, automóviles, lubricantes y combustibles.

En el caso de algunos bienes importados, se establece una base imponible doble, lo que se ha empleado como arancel externo de protección a la producción: es el llamado «doble IMESI». Aunque esto ha sido denunciado por Chile ante la Organización Mundial del Comercio (véase recuadro), la imperiosa de necesidad de mantener puestos de trabajo y permitir competitividad a la industria nacional, ha demorado el asumir cambios.

En este plano, el gremio de la bebida está denunciando que el vino importado (unos 7,5 millones de litros anuales se venden en el país), no paga IMESI, ni doble, ni sencillo. Desde 1996, Uruguay importó 48 millones de litros de vino los cuales, aún compitiendo con la producción nacional, siguen exonerados de tributos. *

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