Comienza movilización por política impositiva que se aplica a la cerveza
La semana que se inicia marcará una generalizada movilización de los trabajadores de la bebida, tanto a nivel público como entre los parlamentarios. La situación del sector, que abarca a 1.400 trabajadores en forma directa, y a casi 8.000 entre productores, insumos, servicios, distribución, etc., camina hacia el colapso total, según reconocen, desde el gremio a los empresarios. Más allá de los factores intrínsecos a la crisis, que han diezmado el consumo y generado competencias de todo tipo, el sector apunta a una diferenciación impositiva «injusta e inexplicable», entre bebidas.
Para la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, cerveza, agua y refrescos, están sosteniendo la estructura impositiva, mientras «nadie es capaz de explicar» como los vinos, escapan a esa tributación.
El dirigente de la Federación, Richard Read, puntualizó que «ninguno de los legisladores con los que hemos hablado nos ha sabido dar respuesta de por qué cerveza, agua y refrescos, pagamos solamente por Imesi unos 21 millones de dólares anuales, mientras los vinos están exentos de tributar». Enfatizó que más allá de controversias que pudieren existir con quienes defienden la producción de vinos nacionales, «no existe argumento lógico alguno para seguir exonerando a los vinos importados de esa tributación. Las mismas cervezas importadas pagan el denominado doble Imesi, pero el vino importado no».
La explicación a este último aspecto estaría asociada a que muchos productores, son también importadores de vino, con lo cual se benefician en ambos casos. En cuanto a la exoneración de la producción vitivinícola, todo indica que existe una fuerte incidencia del Partido Colorado para beneficiar a bodegueros y productores capaces de sustentar la estructura financiera del sector forista principalmente.
Grandes contribuyentes
El sector de la bebida, está sujeto a una serie de impuestos tal que lo coloca entre las industrias de mayor contribución al erario.
A título de ejemplo, una bebida emblemática, la cerveza, tributa 23,5% de Imesi, 5% de Tasa Bromatológica, 3% de Cofis, y 23% de IVA: el 53% del precio que cobra el minorista, son impuestos. En el caso de las cervezas importadas, pagan el doble de Imesi.
«No tenemos dudas que el precio de la cerveza incluso bajará, si se establece una equidad en la carga tributaria, en relación al vino», dijo Read. Explicó que el sector es considerado «referente» en tanto constituye una cadena productiva que alcanza al sector agropecuario inclusive. Hoy, son más de 4.000 las familias productoras de cebada cervecera, además de arroz, segundo insumo de apoyo del sector). Los uruguayos consumíamos unos 26 litros anuales de cerveza per cápita, cifra que se desplomó a 15 litros para setiembre de 2002.
Las tres plantas cerveceras que aún quedan en el país tienen capacidad para producir unos 140 millones de litros anualmente, pero la producción estaba estancada en unos 78 millones de litros hace tres años. Las mejores previsiones para 2003, hablan de 45 millones.
«Si estuviéramos en las mismas condiciones tributarias que el vino, el sector estaría con mayores posibilidades de atravesar la crisis. Existen estudios que revelan que el consumo de cerveza aumentaría, si tuviéramos las mismas condiciones que tienen quienes producen vino».
Aguas y refrescos
Los refrescos con alguna variable, están atados a la misma estructura impositiva que las cervezas.
La caída del consumo verifica cifras acordes al decaimiento general, aunque sufre un «hostigamiento adicional», en la competencia.
La proliferación de nuevas marcas de refrescos, «que en la mayoría de los casos se fabrican sin controles sanitarios y evadiendo impuestos», afirma el gremio, está castigando a las empresas instaladas con mayor data. Al problema se suma el contrabando de refrescos, compitiendo desde varios puntos del territorio.
A modo de conclusión, el gremio advierte un «altísimo riesgo» de más pérdidas de fuentes laborales para casi 10.000 familias que de un modo u otro tienen ingresos a través de esta industria. «Son factores externos a la gestión empresarial. Estamos en un piso histórico de consumo y exigimos políticas sólidas de reactivación, pero también igualdad de condiciones para la industria nacional», entiende el gremio. *
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