Las estrategias del Estado en las relaciones exteriores
Daniel Olesker
» El Estado debe jugar un papel importante como articulador del comercio exterior. Debe al menos facilitar la incorporación de bienes de capital en un país que, por el momento, no los produce a gran escala, la importación de aquellas materias primas como el petróleo y el diseño de una política agresiva para colocar en el exterior la producción nacional.
Todo ello debe hacerse en el marco de la creación de una empresa pública de comercialización externa que asuma esta tarea, algo así como las «trading» de comercio exterior que existen en casi todos los países que han alcanzado un mayor desarrollo económico.»
Analicemos ahora en profundidad cada uno de estos puntos.
1) Las importaciones y el rol del Estado.
En el terreno de las importaciones está claro que no podemos repetir la experiencia del pasado, en los años 90, y por ende inserción internacional no debe confundirse con la apertura unilateral e indiscriminada, en la cual no se negocia la concesión de espacios en el mercado interno, ni se seleccionan países con los cuales acordar concesiones recíprocas ni se seleccionan productos que es necesario promover su importación y otros que es necesario casi prohibirlos.
Y allí el instrumento fundamental debe estar en los acuerdos de complementación productiva con la región, de manera de obtener esos productos en la región. Al mismo tiempo deben procurarse elevar los aranceles extrarregionales para todos los productos en los cuales la región puede abastecerse y de esa manera fortalecer el tejido productivo regional y de cada país.
2) Las exportaciones y el rol del Estado
En la misma dirección del punto anterior, los acuerdos de complementación productiva en la región, al mismo tiempo que fortalecen nuestra capacidad de obtener productos, deben fortalecer nuestra producción nacional de bienes complementarios con la producción de los demás países. La producción de materiales de construcción o de autopartes o de productos agropecuarios, cuyo destino sea la industria integrada de la región, deben ser la estrategia principal de la política exportadora del país.
En esa dirección la política nacional de comercio exterior debe tener como estrategia central la mayor incorporación de valor agregado nacional, para lo cual las políticas de subsidios a la producción directamente proporcional al mayor valor añadido en el país será tarea prioritaria, como lo analizamos en la nota anterior.
3) El MERCOSUR
Esta estrategia es válida en tanto se fortalezca la integración regional, ya que no hay modelo sustentable en tanto no se apoye en el desarrollo de la región (ampliada al resto de Sudamérica) en oposición al ALCA y a los acuerdos bilaterales con países desarrollados.
En ese sentido un objetivo de nuestra política hacia el Mercosur será aumentar el nivel de protección arancelaria extrarregional proponiendo el manejo del arancel externo común para asegurar una protección adecuada en los rubros de alta competencia con los nacionales, de cada uno de los países.
Un segundo objetivo es recomponer la integración desde la perspectiva de una mayor complementación productiva, financiera y tecnológica, en la línea de empresas multinacionales conjuntas, de financiamiento compartido a proyectos de inversiones y de articulación científico técnico a nivel universitario.
Un tercer objetivo es, una vez recuperados los niveles de desarrollo regional, la promoción de acuerdos comerciales del Mercosur con otras regiones del mundo, porque entendemos que es necesario consolidar el bloque regional y fortalecerlo internamente y en su competencia global con el resto del mundo.
Finalmente un cuarto objetivo es fortalecer las instituciones del Mercosur, con mayor poder de decisión a los ámbitos parlamentarios u otros de integración social como el Foro Consultivo del Mercosur.
4) Una empresa pública para la estrategia de comercio exterior
En las estrategias de comercio exterior se combina, como hemos venido planteando insistentemente, un objetivo cuantitativo de reducir sustancialmente el déficit comercial de bienes (aumentando exportaciones y reduciendo importaciones) ya histórico en el país porque ello nos permite ser menos dependientes del ingreso de capitales externos, que ya ha quedado demostrado el daño que nos ha causado. Al mismo tiempo hay un objetivo cualitativo que es mejorar el perfil productivo del país promocionando selectivamente exportaciones y orientando igual selectivamente, las importaciones.
Por ende, como lo dijimos al final de la nota anterior, es clave el gerenciamiento del comercio exterior promoviendo la utilización de los medios electrónicos, informaciones y contactos desde el exterior al país, utilizando el peso del Estado en la defensa de los legítimos derechos de los productores nacionales, ejerciendo los mecanismos de control antidumping así como imprimiendo a su actuación una práctica negociadora permanente ante trabas para-arancelarias, defendiendo los precios en el intercambio ante la posibilidad de prácticas mercantiles espurias por parte de poderosas empresas transnacionales que tienden a dominar ese escenario.
Y eso sólo es posible con la creación de una empresa pública nacional dedicada al comercio exterior (una trading como se les llama en la mayor parte de los países desarrollados) y que recoge una vieja y aún vigente reivindicación de las organizaciones sociales y populares: la estatización de la intermediación del comercio exterior.
Esa empresa deberá definir las estrategias de comercio exterior, realizar los procesos de difusión y negociación, democratizar el acceso a los negocios de las redes de pequeñas y medianas empresas que se conformen para ello, facilitar el acceso al financiamiento y a la tecnología en este sector de empresas y en definitiva ser el conductor de la nueva inserción internacional del país.
Y en un marco de progresivo fortalecimiento de la integración regional no descartamos la conformación futura de una empresa pública multinacional para esta tarea. En síntesis, un proceso de reinserción internacional, sustentado en la región, con acuerdos no sólo comerciales, sino productivo – globales incluyendo lo financiero y lo tecnológico, promoviendo el mayor valor agregado nacional y obstaculizando el ingreso de importaciones competitivas con el país y la región, cerrando el paso al ALCA y todo ello conducido por una nueva empresa pública que asuma el liderazgo y la distribución de esta tarea de reinserción, esa es la estrategia del modelo de desarrollo alternativo en materia de relaciones exteriores. *
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