Las importaciones se multiplicaron por diez, mientras caen las exportaciones; a esto se suma el contrabando

La industria de los jabones y de limpieza enfrenta grandes artículos desafíos

Con un mercado cada vez más reducido debido a las crecientes importaciones (se duplicaron en los últimos anos) y una baja en las exportaciones debido a la competencia de varias multinacionales tras las fusiones realizadas en el último ano, las empresas uruguayas intentan subsistir.

Durante un encuentro en el marco de las denominadas «Agendas de Competitividad» realizadas en el Ministerio de Industria participaron 25 empresas, las cuales dieron su opinión sobre los principales problemas del sector y las fortalezas del mismo.

El Sector de Limpieza y Tocador se compone de diversos subsectores, entre los cuales se incluyen: jabones y preparados de limpieza, perfumes, cosméticos y otros productos de tocador. Presenta la particularidad de estar dominado a escala mundial por empresas multinacionales, algunas de las cuales se encuentran presentes en Uruguay y otras refuerzan actualmente su posición en el Cono Sur, en particular en Argentina, Brasil y Chile, alcanzando liderazgo en mercados importantes de América Latina como el mexicano, el colombiano o el venezolano. El objetivo de dichas empresas líderes en el mercado mundial es acercarse a los consumidores y concentrarse en marcas y mercados donde pueden llegar a los primeros puestos en el mundo, siendo su objetivo América Latina.

El subsector de limpieza es una industria orientada hacia los mercados finales, principalmente hogares, hoteles y restaurantes.

Los esfuerzos de marketing, el acceso a los mercados y sobre todo el control de los circuitos de distribución son claves teniendo en cuenta la fuerte competencia que caracteriza a este sector, la volatilidad de los mercados y su particular sensibilidad a dichas acciones.

Exportación y costos

Las exportaciones uruguayas en este como en otros terrenos se encuentran limitadas por costos de transporte relativamente altos respecto al escaso valor agregado de estos productos. Por ello, el sector está fuertemente internacionalizado, con numerosas implantaciones en el extranjero.

Dentro del estudio efectuado por el MIEM, se destaca que el constante cambio en este sector industrial hace muy difícil poder hablar de numeros actualizados. Esos procesos de cambio están marcados por una fuerte competencia del producto importado, la reorientación de los mercados de destino, el progreso tecnológico, y la desaparición y aparición de nuevas empresas.

Los datos sobre Valor Bruto de Producción (asimilable a ventas) revelan un período de cierta bonanza hasta el ano 1993, para luego mostrar el inicio de un período de dificultades que dura hasta hoy.

En lo referente a la mano de obra, hay una caída del 50% en los últimos 8 anos aunque se dio un aumento de la productividad (definida como el índice de volumen físico sobre el índice de horas trabajadas), principalmente hasta 1993 y un cierto estancamiento desde 1994 en adelante.

La inversión, por su lado, muestra una cierta recuperación desde 1994, condición ineludible para mantener la capacidad competitiva en tiempos de apertura económica.

Las exportaciones de productos de limpieza y tocador han mostrado un ciclo parecido al de la producción con una fuerte dependencia de la región (salvo el último ano relevado, 1998) y las importaciones, por el contrario, han mostrado magnitudes crecientes, siendo 10 veces superiores a las exportaciones.

Importando

Los empresarios nucleados en torno a los sectores de productos de Limpieza y Tocador senalaron que el sector se caracteriza por: problemas de competitividad frente al producto importado, y renovación tecnológica que luce lenta frente a los desafíos venidos desde afuera. Frente a ello, estos sectores han ofrecido una estrategia de: reducir y/o suprimir la producción local, buscar oportunidades en las series cortas o en productos de calidad, aplicar nuevas tecnologías, que han sido ahorradoras de mano de obra, y reorientar el destino de sus ventas hacia mercados externos, pero limitados al Mercosur.

Luchar contra el contrabando

La búsqueda de condiciones para mejorar la competitividad tuvo un punto de apoyo en la pormenorizada descripción de las principales debilidades que Uruguay presenta como mercado, según expresaron los empresarios.

En primer lugar se mencionó el reducido tamano del mercado nacional, lo cual impide aprovechar las economías de escala que la producción industrial lleva consigo, vector decisivo para ciertas áreas. En tales condiciones es difícil –o a veces imposible– competir con el producto originario de mercados mayores y, por lo mismo, más eficientes y baratos. Asimismo, resulta difícil trabajar a costos variables en la exportación, cuando el mercado interno no permite cubrir adecuadamente los costos fijos. Frente al Mercosur –visto como una ampliación del mercado interno– se citaron una serie de argumentos que contradicen las expectativas depositadas desde su puesta en marcha en 1991: la inestabilidad macroeconómica de los países miembro (con particular mención al caso Brasil en 1999), las oscilaciones cambiarias, las trabas arancelarias y no arancelarias que aún hoy se oponen al libre comercio (en particular el registro de marcas y productos) y algunos errores cometidos en las negociaciones por falta de objetivos claros.

El mercado interno presenta también una debilidad en el comercio ilegal (vía fronteras o free shops) observado en muchos productos de tocador y limpieza vendidos hasta en Montevideo con la ausencia total de cargas impositivas, particularmente altas en el caso de los cosméticos.

Un fenómeno que compromete cada día más la rentabilidad hasta ahora obtenida en el mercado interno, según los empresarios, lo conforma la fuerza creciente de la distribución –en particular los supermercados– con condiciones cada vez más exigentes.

En segundo lugar se citaron una serie de elementos a considerar en el concepto costo país. El primero de ellos es la carga impositiva general (impuesto a la renta, al patrimonio) así como los impuestos a las ventas (IVA e Imesi).

La mano de obra también lleva consigo una fuerte carga por impuestos y seguridad social.

Otros servicios que provienen de empresas públicas fueron también citados como elementos que comprometen la capacidad competitiva de la empresa local: el puerto de Montevideo (hoy con un nuevo sobre precio), los seguros (en particular, accidentes de trabajo), la energía eléctrica, etcétera.

El Estado fue también citado como costo por su lentitud. En esto se mencionó por igual a la Administración Central en sus decisiones, al Poder Legislativo a la hora de aprobar leyes y al Poder Judicial cuando demora sus sentencias.

El registro de marcas y productos fue reiteradamente mencionado como un área especialmente lenta, más incluso que en los países vecinos. Se criticaron los largos procedimientos, los controles ineficientes y la escasa protección que luego se obtiene frente a la piratería, local o extranjera.

En cuanto al acceso a los mercados más lejanos se mencionó la dificultad de las empresas pequenas de un país pequeno para el desarrollo de marcas (tarea en la que las grandes empresas multinacionales llevan particular ventaja) y del poco o nulo prestigio que la palabra Uruguay supone.

Por último, se mencionaron los escasos conocimientos de logística que hay en nuestro país, para explicar un sobre costo más y una especial debilidad a la hora de aprovechar las condiciones geográficas del Uruguay, para el movimiento masivo de mercaderías en el epicentro del Mercosur.

Lo positivo

Si bien el sector enfrente aspectos calificados como negativos, y relatados anteriormente, existen también en el país ciertos aspectos que hacen que los empresarios sigan aún dentro del sector.

La disponibilidad de mano de obra calificad
a (por ejemplo, técnicos) fue mencionada como una ventaja en comparación con otros países de la región.

La relativa baja presión sindical puede ser también considerada como una ventaja, en particular frente a Argentina. A esto se suma la larga tradición de los sectores de limpieza y tocador en nuestro país asegura también la abundante disponibilidad de servicios conexos y de apoyo.

En esta misma línea se mencionó la buena experiencia de trabajo conjunto entre empresas del ramo, lo cual supondría un bajo costo de transacciones intra-empresariales. En particular, cabe mencionar que no se confirmó la existencia de especiales dificultades a la hora de hacer exigible el cumplimiento de los contratos.

Las fortalezas ya mencionadas (un sector con tradición y capacidad de trabajo) aparecen como mayores aun a la hora de encarar series cortas de producción, apelando a la calidad o a un tratamiento muy específico para ciertas líneas de producción. La oportunidad de aprovechar nichos de mercado pequenos para otros países, pero grandes para Uruguay, fue mencionado como una fortaleza del país pequeno. El ejemplo acerca del desarrollo de una línea de cosméticos para personas de piel morena, comercializada en Brasil por al empresa Coyper Ltda, fue particularmente interesante.

La carga fiscal o arancelaria en ciertas áreas (importación de bienes de capital, admisión temporaria, zonas francas, etcétera) ha sido también mencionada como una fortaleza relativa frente al producto extranjero.

Fueron mencionados, en forma positiva y en más de una ocasión, algunos de los servicios públicos de apoyo a la producción local (LATU, convenios con la Universidad de la República) y de apoyo a la exportación (PromoExport, Servicio Exterior, Uruguay XXI, misiones empresariales acompanando visitas del Presidente). La estabilidad de la macroeconomía uruguaya (en particular la de los últimos anos) fue también mencionada como una fortaleza relativa a la hora de invertir.

Para los empresarios, en el tema particular de la comercialización se necesita una acción conjunta del gobierno y los empresarios para mejorar la imagen del Uruguay en el Exterior, en áreas tales como: país proveedor de productos de calidad, caracterizado por la seriedad y el cumplimiento de los compromisos, lugar apto para inversiones, etcétera.

El ingreso a otros mercados (aun los regionales) con marcas desarrolladas desde Uruguay parece una tarea difícil, aunque no imposible. La innovación en tecnología para la creación y desarrollo de marcas nuevas puede también ser una transferencia atendible desde organismos gubernamentales hacia el sector privado.

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