Nubarrones sobre la FRU
Pero ¿cómo se iniciaron estos hechos?
En primer lugar hay que situarse en el funcionamiento de la FRU para, de esta manera, pasar a conocer la «interna» propiamente dicha.
La institución había permanecido por muchos años dirigida por un grupo de productores considerados como «poderosos» dentro del ámbito rural, principalmente por sus contactos a nivel político y una larga trayectoria dentro del medio agropecuario. A esto se le sumaba su nivel de ingresos, en un campo que principalmente a comienzos de los 90 tenía un gran impulso.
Pero la crisis de precios internacionales, más el denominado atraso cambiario, llevaron a que el otrora floreciente negocio rural fuese cayendo lentamente.
El corolario de toda esta situación se dio en 1999, cuando el 13 de abril se efectuó una protesta en Montevideo, la cual trajo desde el interior del país a miles de pequeños, medianos y grandes productores que le reclamaron al gobierno una salida rápida a su situación.
Esto estaba mostrando que algo cambiaba dentro del sector rural, especialmente en cuanto a la conducción en las gremiales.
Fue así como en la FRU los cambios se estaban avecinando para una dirigencia quizás un poco descansada en el poder desde hacía décadas.
En las elecciones del año anterior, un movimiento que partió de la Intergremial de Carne y Lana promovió que varios dirigentes de gremiales federadas (asociadas) a la FRU conformaran una lista para presentarse en el acto electivo.
Fueron con la Lista 19, la cual se debía enfrentar a la Lista 1, respaldada por los dirigentes históricos de la Federación Rural.
En la ocasión, la Lista 19 buscó un dirigente para encabezar la lista, que pudiese obtener el respaldo de amplios sectores de los productores. Fue entonces que se decidió que Artigas Decuadro, un productor rochense, fuese el elegido.
En las elecciones del año anterior, la Lista 19 triunfó y de esa manera impulsó dentro del Consejo de la FRU una serie de «caras nuevas» que provenían principalmente de aquellos sectores que organizaron la protesta de abril del 99.
No obstante el triunfo y por las disposiciones estatutarias, el consejo de la FRU quedó con una mayoría de la dirigencia anterior, ya que únicamente se renovaba el 50% de los consejeros. No obstante, Decuadro fue votado dentro del Consejo como presidente.
Comenzaba para muchos un nuevo tiempo en la vieja gremial.
Apoyo a Batlle
Pero meses más tarde sucedía un hecho que comenzaría a cambiar el relacionamiento entre Decuadro y sus compañeros de la Lista 19. Ese hecho eran las elecciones nacionales.
Como se señaló, dentro del sector agropecuario la Lista 19 fue una de las más críticas hacia la administración del ex presidente Sanguinetti. Pero en la segunda vuelta electoral, Decuadro dio a conocer oficialmente su apoyo a Jorge Batlle.
Esto no fue bien visto por muchos, ya que Artigas Decuadro es el presidente de una gremial, que se supone representa a una importante masa de ciudadanos, y eso podía constituirse en una confusión sobre la posición de la FRU. Y en segundo lugar, Batlle representaba la continuación del gobierno del Partido Colorado, con el que los productores mantenían un fuerte enfrentamiento.
A esto se agrega que, según se señala en círculos del agro, Decuadro envió a través del entonces secretario de la Presidencia, Elías Bluth, un agradecimiento especial a Sanguinetti cuando se anunció una rebaja en los aportes patronales al BPS, cosa que al final se supo no era tan importante como se había anunciado desde el Poder Ejecutivo.
La consultora
En este clima se llega a diciembre del 99. Según se confirmó a LA REPUBLICA por diferentes fuentes, en ese mes, una dependencia del Ministerio de Ganadería, el Programa Nacional de Apoyo al Pequeño Productor Agropecuario (Pronappa), le informó al presidente de la FRU que tenían disponibles U$S 51 mil para realizar un estudio sobre diversos temas.
El dinero le era «donado» a la gremial para que se realizara ese trabajo, pero si no se daba una respuesta rápida, la citada suma terminaría en Rentas Generales del gobierno central.
Eso llevó a que Decuadro decidiera, sin consultar al Consejo de la entidad, aceptar la oferta de Pronappa y contratar una consultora dirigida por Romero Alvarez para llevar adelante el trabajo.
Además se estipuló lo siguiente: del total de la suma disponible, U$S 16 mil serían para «soporte técnico», lo cual incluía la publicación del trabajo; a Alvarez se le pagarían U$S 35 mil; mitad antes de iniciar el trabajo y la otra mitad cuando lo presentara, siempre y cuando la FRU acepte que el trabajo del consultor es correcto.
En febrero de este año y cuando se reanudaron las sesiones de la gremial, Decuadro informó sobre lo acontecido. Esto levantó una ola de protesta por parte de varios consejeros. Según se explicó a LA REPUBLICA, los cuestionamientos pasaban por no haber consultado sobre si se aceptaba o no la propuesta de Pronappa, de haberse aceptado se tenía que haber llamado a una licitación y en tercer lugar el trabajo encargado ya había sido realizado por especialistas de la gremial, con el apoyo de diversas instituciones, entre ellas el BROU y el MGAP.
Además se cuestionó que se le hubiese realizado un «adelanto» a la consultora y que lo restante del pago se efectuara «si el trabajo convence a la FRU».
Esto llevó a preguntar si el trabajo «no convence» al consejo de la gremial, si la consultora va a devolver los U$S 17.500 adelantados.
En una reciente asamblea de presidentes de las entidades federadas a la Federación Rural, se cuestionó duramente lo actuado por Decuadro, hablándose de «absoluto disparate y falta de transparencia».
Disolviendo la mesa
Al hecho de la consultora se agregaron después otros que también fueron cuestionados. Uno de ellos, del cual informara en su momento LA REPUBLICA, fue el cambio de la sede del congreso de la gremial a realizarse a fines de mayo en el departamento de Rocha.
Según se había acordado el congreso se realizaría en Treinta y Tres, pero pocas semanas después, Decuadro decidió que debería ser en Rocha, lugar de donde es oriundo. Esto fue impugnado pero no tuvieron andamiento las protestas que provenían desde la Lista 19. A esa altura (hace cerca de un mes) el presidente de la FRU ya se había prácticamente alejado de sus compañeros de la lista que lo llevó al poder y acercarse cada vez más a la Lista 1. Nuestras fuentes dijeron que Decuadro además disolvió la mesa conductora de la institución. La misma está integrada por representantes de las diferentes gremiales, los cuales ocupan los diferentes cargos. Esto lleva a que la gremial funcione solamente con Decuadro en la conducción y las sesiones de la misma se realicen de manera irregular. Algunos dirigentes incluso no dudan de declararlo como un «dictador», según expresaron a nuestro diario.
Elecciones
Todas las fuentes consultadas ayer para conocer la realidad sobre la actual situación interna de la FRU solicitaron mantener el anonimato. Esto se debe en muchos casos a que no se quiere «agravar una situación tensa» y en otros a que la proximidad de las elecciones haga que aquellos que tienen algún tipo de aspiración, actúen con cautela. Ambas listas, la 19 y la 1, volverán a presentarse en la contienda. Pero aún no se sabe quiénes la encabezarán.
La Lista 19 ya maneja nombres, entre los que, por supuesto, no está Artigas Decuadro.
El actual presidente de la FRU prefiere por ahora no hablar de su futuro, aunque no se descarta que se presente para la reelección.
Por el momento está «rastrillando» el terreno con contactos a nivel de
gremiales del interior. Asimismo no se sabe si abrirá una nueva lista.
Pero lo cierto es que las elecciones de la Federación Rural de este año 2000 serán totalmente atípicas. Ya se habla de grandes campañas en el interior, recorriendo gremiales afiliadas para intentar convencer a los productores, cada cual con su opción.
Todo indica que nuevamente la Lista 19 dirá un discurso opositor y crítico con respecto a la conducción de la gremial, mientras que Decuadro saldrá a defender su gestión.
La decisión final estará en Rocha, en el último domingo de mayo.
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