"Las calificadoras acompañan el sentir del mercado: si hay síntomas de problemas, los potencian

Para calificadoras el Uruguay está al borde del default

La agencia de calificación financiera Standard and Poor’s (SP) bajó de «BB-» a «B», dos escalones, la nota de la deuda soberana de largo plazo del país Uruguay en divisas y en moneda local debido a la degradación de la situación económica del país.

En otra palabras, esto quiere decir que entiende que la deuda de nuestro país es «altamente especulativa». J.P. Morgan se expidió ayer en los mismos términos y otro tanto Ftich Ibca que califica al país de forma similar que SP.

Esto quiere decir que en Wall Street no se quiere saber nada con los bonos uruguayos. «Es necesario un shock de confianza fuerte generado por el gobierno para evitar un mayor deterioro de la base de los depósitos», afirmó Lisa Schineller, analista de SP, para luego explicar que «la baja de la nota y la perspectiva negativa reflejan las presiones constantes que pesan sobre el sistema financiero de Uruguay y los desafíos en materia de política económica que debe enfrentar el nuevo ministro de Finanzas y el nuevo consejo de administración del Banco Central».

Las fundamentaciones ofrecidas por la empresa Fitch no son demasiado diferentes. El director asociado Morgan Harting explicó desde Nueva York a LA REPUBLICA que están siguiendo muy de cerca la situación en nuestro país y en estrecho contacto con las autoridades de gobierno, del BCU y del sector privado ya que «cuando hay cambios en filas gubernamentales siempre se crea incertidumbre en cuanto a posibles cambios de política económica monetaria».

Más allá de ello confesó que «lo bueno es que conocemos el nuevo equipo. A Atchugarry lo conozco de hace muchos años, no es alguien nuevo para mí que vengo calificando a Uruguay hace muchos años».

A pesar de conocer bien al nuevo equipo económico ratificó que para él «nuestra calificación sigue siendo D+ lo cual implica que existe el riesgo de default, aunque no decimos que es ineludible ni que va a suceder en el próximo mes pero, el riesgo de que ocurra, existe».

Harting, consultado sobre si lo que está ocurriendo en el país no se trata de un movimiento especulativo de capitales de Wall Street, entendió que se trata de una situación que tiene orígenes «tanto dentro del país como fuera. Le recuerdo que el gobierno tiene deudas en el exterior y eso lo saben los inversionistas que no lo ven como una buena señal, pero también hay falta de confianza de los ahorristas dentro del Uruguay, es más, yo creo que si no existiera esa presión dentro del país pienso que la que viene del exterior sería mucho menor».

Por último, Harting recordó que el gobierno proyecta un abultado déficit fiscal para este año, y más allá de que se vayan obteniendo resultados positivos, un déficit, es un déficit».

Un rol extraño

Las calificadoras de riesgo juegan un rol importante en el mundo financiero contemporáneo a pesar de que no datan de mucho tiempo. Son empresas que orientan a los capitales dónde deben invertir, en qué países, en cuáles empresas. Su poder nace del relevante rol que las finanzas y la valorización financiera del capital ganaron sobre la economía mundial. Es decir, del dominio del dinero que produzca dinero por sobre una economía que desarrolle en equilibrio a sus mercados y sus habitantes.

Esta sobrevaloración de algunos aspectos ha llevado a absurdos tales como que Mood´ys calificara a Japón por debajo de Botswana debido al peso de la deuda interna japonesa sobre el PBI.

Esta parcialidad o falta de análisis completo de los componentes de un país, probablemente lo esté pagando hoy nuestro país, que ha entrado en una maquinaria diabólica de desconfianza, pérdida de reservas, aumento del riesgo país, que se ha convertido en una especie de círculo que se retroalimenta. Rogerio Studart, de Cepal, advirtió que las calificadoras «ahora acompañan el sentir del mercado, si hay síntomas de problemas, lo potencian dando malas notas o actuando pro cíclicamente».

Lo curioso es que no arriesgan para mejorar una calificación. Hasta el momento, por más que aceptan conocer de hace mucho tiempo al nuevo ministro de Economía y reconocer que no esperan sobresaltos, no arriesgan un comentario positivo. Tampoco destacan el repunte importante del país en materia de exportaciones, o los resultados fiscales de los dos últimos meses que son positivos, así como tampoco el respaldo que le han otorgado los organismos de crédito internacionales que se ratifica día a día con, por ejemplo, la aceptación del adelanto del préstamo por 738 millones de dólares que el FMI debía enviar a fines de agosto y ya aceptó enviar de inmediato al país. Con este sistema de trabajo y evaluación califican lo obvio, caen en lo grotesco, como en el caso de Japón y Botswana y no valoran las pautas positivas, induciendo al inversionista extranjero a creer que el proceso uruguayo es similar al argentino. *

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