Dejarían caer bancos antes que congelar depósitos
Los bancos uruguayos, en las últimas décadas refugio de capitales argentinos por su seguridad y férreo secreto bancario, perdieron de enero a mayo casi 30 por ciento de sus fondos afectados por una epidemia de desconfianza que comenzó por los depositantes argentinos y se extendió a los locales. Pero además, en ese período se conocieron hechos que no dejaron dudas sobre la concreción de ilícitos por parte de algunos banqueros, todo lo cual ayudó a que inversionistas y ahorristas aumentaran su desconfianza hacia el sistema que tanto había hecho por crear una imagen de solidez y seriedad. Estos dos elementos han llevado a que los ahorristas teman que la economía uruguaya, debilitada por más de tres años de recesión y muy golpeada por la crisis de Argentina, colapse al igual que ese país y que el gobierno congele los depósitos para frenar la fuga de capitales.
Las declaraciones de jerarcas del FMI y otros organismos internacionales así como de autoridades de EEUU y otros países ratificando su confianza en el país poco han servido para que el ahorrista mantenga su dinero en el sistema bancario. La llegada de fondos frescos del FMI, tampoco ayudó.
Sin embargo, analistas económicos dijeron que es poco probable que eso ocurra porque Uruguay ha invertido décadas en preservar el prestigio de su plaza financiera y no lo pondría ahora en riesgo.
«No veo ningún tipo de intervención sorpresiva por parte de la autoridad económica que genere expropiaciones arbitrarias», sostuvo el economista Marcel Vaillant, director del Departamento de Economía de la estatal Facultad de Ciencias Sociales a Reuters.
«Si hay más problemas en el sistema financiero no creo que sean inevitables este tipo de instrumentos (el congelamiento de fondos o corralito como le llaman en Argentina). (Puede haber) la quiebra de bancos, como cualquier empresa, o (la quiebra) de algunos sí y otros no», agregó.
El gobierno ha descartado una y otra vez «el corralito» como opción y ha dicho que la confianza volverá junto con una reactivación de la economía, debilitada por una de las peores recesiones en la historia del país que, en opinión de la izquierda se podría haber evitado o al menos se podría haber intentado revertir con otro tipo de políticas.
Pero, más allá de la voluntad del gobierno de mantener la solvencia de la plaza, la situación es alarmante en parte, porque, una vez más, equivocó el camino: utilizó parte de sus reservas para llenar los agujeros dejados por robos (como en el caso de los hermanos Röhm en el Comercial o supuestos ilícitos en el caso del Montevideo), en vez de dedicarse a apuntalar a los bancos frente a los retiros de sus ahorristas.
Llegan refuerzos
El país consiguió recientemente ayuda adicional del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.500 millones de dólares para auxiliar a los bancos, pero existen dudas entre analistas y operadores económicos sobre si esos fondos alcanzarán si los retiros de depósitos continúan.
De este monto, el Banco Central recibió a fines de junio 500 millones con los que aumentó sus alicaídas reservas a 1.471 millones de dólares, pero ese tramo del préstamo prácticamente se diluyó en lo que va de julio por asistencia a bancos con falta de liquidez y pagos de amortizaciones de deuda que no han sido acompañados por nuevas emisiones.
Hasta el 16 de julio, las reservas disminuyeron 65,4 por ciento a 1.070 millones de dólares, cifra equivalente al 5 por ciento del producto.
El presidente del Banco Central, César Rodríguez Batlle, anunció que a fin de mes se recibirán 160 millones de dólares más del préstamo del FMI y en agosto 300 millones de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que harán crecer nuevamente las reservas.
Otros analistas dijeron que Uruguay tiene varias alternativas al congelamiento de depósitos –llamado «corralito» en Argentina– que incluyen la adopción de un hospital para bancos, como el introducido durante la crisis asiática de 1997, donde hubo reestructuras bancarias, fusiones y quiebras.
«El ‘corralito’ es la forma de represión financiera que encontró Argentina para enfrentar las dificultades que tenía (…) Pero en otros países han ocurrido quiebras del sistema, compras de carteras, distintas modalidades», dijo por su parte Fernando Lorenzo, director del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) a Reuters.
«Creo que este gobierno pelearía con uñas y dientes contra una hipótesis tanto de ‘default’ (moratoria) de la deuda pública como de incumplimiento de las obligaciones bancarias», señaló por su parte Fernando Antía, del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas.
Antía también señaló el caso asiático como alternativa al congelamiento en caso de que los retiros no cesen y la asistencia estatal no alcance. *
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