Asumió nuevo representante de IICA y alentó a insertarse en la nueva revolución verde

Hay que escuchar los planteos y requerimientos del mercado

La institución que cumple 50 años de trayectoria en el país al servicio del desarrollo agropecuario y rural del país es un servicio interamericano especializado en agricultura y la promoción del bienestar de la población rural.

La cartera de proyectos que se priorizará a partir de la gestión de Otero se focalizará en las áreas de «Políticas y Comercio», «Desarrollo Rural», y «Educación y Capacitación», que se complementa con proyectos de alcance regional que tienen sede en nuestro país y se dirigen al sector de Innovación Tecnológica y Comercio.

En el IICA participan todos los estados del continente y tiene como máximo órgano a la Junta Interamericana de Agricultura integrada por los ministros de Agricultura de todos los estados miembro, que se reúnen cada dos años. Es este organismo el que define los lineamientos políticos que ejecuta la Dirección General.

El doctor Manuel Otero, médico veterinario argentino, lleva muchos años en el IICA, pero además se desempeñó durante 1999-2001 como vicepresidente del INTA en la República Argentina, habiendo escrito numerosos documentos técnicos relacionados al comercio internacional, políticas sectoriales y modernización de la agricultura. Fue además periodista de la sección rural durante varios años del diario Clarín.

LA REPUBLICA conversó con Otero requiriendo su opinión sobre alguna de las prioridades que el IICA desarrolla en nuestro país.

Al respecto comentó que «uno de los temas en que el ministro Gonzalo González ha hecho hincapié es en la formación de recursos humanos, ya que se trata de un proyecto clave».

Vaticinó que «el día que el país logre anticiparse 20 años, como lo intenta hacer el proyecto, para hacer frente a las transformaciones de la agricultura uruguaya que se está industrializando, se va a concretar un paso muy importante».

En el proyecto del IICA, cuando se habla de recursos humanos, fundamentalmente se pone el énfasis en «el nuevo perfil del profesional que va a tener que hacer frente a los retos y desafíos de una agricultura donde la biotecnología ya tiene un papel decisivo, que se descomoditiza y trata de captar los nuevos nichos de mercado. Esa nueva agricultura que ya está emergiendo en todo el mundo requiere además de técnicos actualizados, requiere una nueva conjunción de esfuerzos para que Uruguay, lejos de quedar rezagado y perder posicionamiento en esa revolución que ya está en marcha, se consolide como un país líder a nivel agropecuario».

La inversión en la biotecnología parece entrar en contradicción con ciertas tendencias que aconsejan que un país chico como el nuestro no apueste a la cantidad sino a la calidad y a ocupar nichos de mercado con productos especiales que en general hay coincidencia en que provengan de la producción orgánica.

Consultado Otero si existe una contradicción entre ambas formas de producción, sostuvo que «la biotecnología convive con una agricultura orgánica con cero agroquímicos.

El reto de los países con un claro perfil agroexportador como Uruguay es actuar como un supermercado que ofrezca todo tipo de productos tratando de adaptarse a las necesidades de los consumidores».

Al respecto destacó la necesidad del cambio en la mentalidad y en la forma de encarar la producción, recordando que en la agricultura tradicional la pregunta es qué podemos producir, «mientras que el desafío del nuevo siglo es preguntarse qué quieren los consumidores, y a partir de ello el Uruguay y los países del Mercosur tienen que plantearse qué producir». Otero finalizó destacando que «nuestra razón de ser es apoyar el proceso de modernización de la agricultura que está basado en tres pilares: tiene que ser competitiva, sostenible y equitativa, es decir favorecer tanto a las grandes empresas multinacionales como a los pequeños agricultores». *

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