Prenden el reloj que mide la crisis norteamericana, que suma 30 dólares cada segundo

Pánico en EEUU: su deuda externa lleva a que cada familia deba U$S 66 mil

El reloj, que anduvo ininterrumpidamente entre 1989 y 2000, volvió a funcionar como testigo del nuevo clima de debilidad económica y financiera que vive Estados Unidos. En realidad, el aparato es un tablero luminoso de tres metros por ocho que desapareció cuando parecía que la Casa Blanca y el país ya estaban frente a un crecimiento económico casi eterno del superávit fiscal.

La decisión de que funcione nuevamente fue de Durst Organization, dueña del edificio que alberga el tablero en una cuadra de Times Square, uno de los sitios ícono de Nueva York. La cifra del reloj aumenta 30 dólares por segundo. Douglas Durst, presidente de la empresa, es el hijo del creador del «reloj de la deuda», Seymour Durst. Se precisaron pocos segundos antes de que las 13 cifras digitales se prendieran para mostrar el número de hoy: más de seis billones de dólares, o 66.791 dólares por cada familia norteamericana. Cada hogar en Uruguay tendría una deuda aproximada a los U$S 5.000, si se toma en cuenta la deuda pública bruta y la cantidad de hogares existentes.

Desplome

El desplome de las bolsas internacionales se está sumando en Brasil al impacto de la crisis de confianza que genera la sucesión presidencial en las elecciones de octubre, que ya tiene sumidos a sus mercados en una agitada turbulencia. «La variable de credibilidad y confianza ha sido afectada de manera global» con los escándalos contables de empresas como WorldCom y Enron, que han empujado la caída de las bolsas a nivel internacional, afirmó este jueves a la AFP el presidente de la Bolsa de Valores de São Paulo, Raymundo Magliano.

En Brasil, se trata de un elemento que se suma a una situación que desde marzo viene agitando a sus mercados: la desconfianza en que el futuro presidente brasileño no asuma los actuales compromisos de responsabilidad fiscal y pago de deuda.

La crisis de confianza política despegó en mayo, cuando se confirmó el auge en los sondeos del candidato izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

Este año la Bolsa de Valores de São Paulo se ha contraído más de 21%, y sus precios en dólares han caído al mismo nivel en el que estaban hace siete años. El real también arrastra una devaluación de 18%, concentrada en los meses de mayo y junio.

El riesgo país –sobretasa que pagan los bonos nacionales comparados con los del Tesoro estadounidense–, se ubicaba poco después del mediodía de este jueves en los 1.617 puntos (16% de sobretasa), según las agencias brasileñas, lo que representa una baja de 0,8%, respecto a la víspera.

Los bajos precios de la Bolsa, que deberían hacerla más atractiva, y el compromiso del Banco Central de inyectar 1.500 millones de dólares en el mercado de cambio este mes de julio, han ayudado a paliar el nerviosismo en los últimos días, así como declaraciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) elogiando los fundamentos económicos, aunque la volatilidad se ha mantenido.

Escándalos

Más allá de la crisis de confianza política, los escándalos de empresas en Estados Unidos «están afectando en todo el mundo, porque acentúan la aversión al riesgo», explicaba recientemente a AFP el economista jefe del Banco SulAmérica, Luiz Carlos Costa. La aversión al riesgo afecta de lleno a los mercados emergentes, de los que Brasil es un gigante, porque significa que los inversores buscan lugares más seguros y se hace mucho más cara y difícil la renegociación de deudas o adquisición de créditos. De hecho, según el último informe de Valor Investigación Económica, del periódico económico del mismo nombre, la captación externa de dinero de las empresas y el gobierno brasileño en el primer semestre de 2002 cayó a un nivel inferior que el de 1999, cuando Brasil enfrentó una crisis financiera y devaluó su moneda. Las captaciones de este primer semestre fueron 42,5% inferiores a las del mismo período de 2001.

La salida de capitales de inversión extranjera de la Bolsa de Valores de São Paulo superó en junio todos los ingresos del año, sumando el equivalente de 350 millones de dólares, lo que colocó el saldo anual en negativo de 135 millones de dólares. Aun así, el analista de la consultora Tendencias, Dany Rappaport, opinaba a la AFP que una vez definido el cuadro electoral, la confianza puede retornar a Brasil «mucho más rápido» que a otros países, precisamente porque los orígenes de la volatilidad no son los fundamentos económicos, sino una percepción política.

El peligro, para algunos analistas, es que los efectos de esa turbulencia vayan más allá de lo manejable, con un aumento de la deuda (actualmente representa el 56% del Producto Interno Bruto) y una desaceleración de la recuperación económica. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje