Las carnes lideran la producción orgánica nacional

Uruguay no explota sus posibilidades de producción orgánica

Entre 1997 y 2001, la demanda mundial de productos orgánicos ha crecido aproximadamente un 100% y la oferta no satisface esa demanda. Esta realidad convierte a la producción orgánica en una interesante oportunidad comercial que el país no ha aprovechado como podría. La modalidad orgánica gana terreno en los países desarrollados, no sólo por una mentalidad ecológica sino porque cada vez más los consumidores procuran alimentos seguros, libres de contaminación o enfermedades. La FAO estima que entre el 10 y 15% de los europeos consumen solamente alimentos orgánicos, y la demanda sigue creciendo.

En el lapso mencionado, por concepto de producción orgánica, EEUU vendió U$S 9.700 millones, Europa U$S 9.200 millones y Japón U$S 350 millones. Australia es el país que más superficie dedica a la producción orgánica alcanzando 7.600 millones de hectáreas; le siguen Argentina con 3.000 millones y EEUU con 900 millones. Uruguay tiene 250 mil hectáreas de producción orgánica certificada lo que nos coloca dentro de los 12 países que más área destinan a esta producción.

El mercado orgánico nacional está liderado por las carnes que representan el 99%, pero los 438 productores orgánicos que hay en el país producen además frutas y verduras, miel, cítricos, arroz, leche y derivados, hierbas aromáticas y medicinales, huevos, dulces y vinos.

El concepto de orgánico implica la eliminación del uso de fertilizantes y pesticidas así como la de productos sintéticos para la alimentación vegetal y animal, además de un uso sustentable de la tierra. Esas condiciones y la intermediación determinan que los orgánicos puedan ser hasta un 40% más caros que los productos tradicionales, pero el consumidor está dispuesto a pagar la diferencia que en la venta directa puede ser casi inexistente.

Se necesita apoyo y regulación

Durante un reciente seminario sobre el tema organizado por la Cooperación Técnica Alemana (Proyecto Predeg-GTZ) hubo coincidencia en la conveniencia de que nuestro país se embarque decididamente en este tipo de producción lo cual se ve favorecido por las condiciones naturales de la región. Sin embargo, a pesar del discurso gubernamental favorable y al reconocimiento de las potencialidades del país por parte del ministro de Ganadería, Gonzalo González, no hay un impulso real a esta producción.

Si bien está en ejecución el Programa de Apoyo a la Producción Orgánica implementado por la GTZ -agencia alemana de cooperación técnica- y el Programa de Reconversión y Desarrollo de la Granja (Predeg) del MGAP, en una intervención efectuada el 8 de mayo en la Cámara Baja, la diputada de la Vertiente Artiguista, Margarita Percovich señaló que «no hay apoyo a los productores que se inician en agricultura orgánica a pesar que se sabe que la transición de la producción convencional a la orgánica es un proceso que tiene sus costos, ya que la certificación puede demorar uno o dos años. Mientras tanto, hay que aplicar un manejo 100% orgánico aunque no puedan venderse como tales».

Aunque en Uruguay existen dos certificadoras de producción orgánica autorizadas por el gobierno, productores, autoridades y técnicos reconocen que es necesaria una legislación que defina las condiciones que deben cumplirse en esta producción.

La coordinadora del Programa Predeg-GTZ, Alda Rodríguez sostiene que «los europeos no compran productos orgánicos desde países donde no exista seguridad jurídica respecto a la producción, esto es, una reglamentación clara y más o menos parecida a la de ellos, e instituciones de contralor».

Respecto a este punto, Percovich resalta que «el MGAP prefirió aprobar primero la normativa de producción integrada que usa plaguicidas y es impulsada por las multinacionales que los comercializan». El ministro de Ganadería Gonzalo González admite que «se pueden estar ejerciendo presiones económicas para que esto (la producción orgánica) no se desarrolle».

La legisladora demanda la promoción de un «Programa Nacional de Agricultura orgánica que apoye prioritariamente a los pequeños productores, en certificación, asistencia técnica, créditos, difusión a consumidores de los sellos de calidad y potenciar las posibilidades de exportación». Para la representación de la GTZ es obvio que debemos aumentar la oferta de productos en superficie y calidad y profundizar la investigación que acompañe ese aumento que debe generarse. *

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