Consultor aconseja aumentar reintegros a los frigoríficos
En diálogo con LA REPUBLICA explicó que la carne ha subido en el mercado interno, debido entre otras razones, a que las cadenas de supermercados pagan a los 90 días de comprar la mercadería y en un mercado con dólar libre no se sabe cuál puede ser el valor de la divisa, lo que lleva a que los frigoríficos cubran las posibles pérdidas con una suba de precios.
–Tras la devaluación y la flotación con relación al dólar, ¿cómo se presentan las perspectivas de exportación de carnes para Uruguay?
–Creo que es el momento de aplicar la inteligencia y la decisión para explotar al máximo nuestros recursos y salir a los mercados a ganar divisas. Las exportaciones de carne vacuna deben liderar la recuperación productiva y económica del país. Hay que consolidar un equipo que se dedique a la gestión de mercados, con conocimiento sobre el negocio de la carne y de los diferentes mercados, dándole a su vez a la cadena cárnica todos los estímulos posibles para competir, desde el productor que mantiene el aparato productivo y registra una importante dotación ganadera, hasta la industria que debe salir a competir con los precios que marca principalmente Argentina y también Brasil en el circuito aftósico.
Tenemos que pasar del juego del achique a agrandar la cancha si pretendemos salir adelante. Por un lado la estrategia de Brasil apunta a crecer en volúmenes de exportaciones de carne vacuna, aprovechando sus excedentes y la ventaja cambiaria que anticipó desde enero de 1999, tal como quedó de relieve durante la ausencia de Argentina y Uruguay de los mercados por el problema de la aftosa. Por otro, al reanudar las exportaciones Argentina en febrero pasado, está dispuesta a jugar con todas sus piezas de ataque para obtener divisas y recuperar posiciones. Desde que cayó la convertibilidad el precio del gordo bajó un 44% en dólares y a la fecha recuperó 39 mercados después de 11 meses de paralización de sus exportaciones.
Tiene la materia prima, la estructura industrial, el menor costo del novillo en la región, el prestigio de su carne y, como si fuera poco, suma 10.000 toneladas adicionales de cortes Hilton y una posición exportadora favorable para competir con el cupo GATT en Europa. Considero que al sector exportador de carne en el Uruguay, además de la adecuación cambiaria, es preciso incorporar temporalmente una mejora de los reintegros como forma alinear su nivel competitivo con los principales exportadores de la región.
–¿Tiene posibilidades Uruguay de acceder a un volumen adicional de cuota Hilton, como se ha venido gestionando ante la UE?
–El tema es difícil. Por supuesto que es beneficioso sumar más carne exportada, pero me parece que no tenemos el argumento de Argentina que a raíz de la aftosa no pudo cumplir con la totalidad de su cuota Hilton en los dos últimos años agrícolas. En cambio Uruguay, pese a los seis meses de interdicción de sus exportaciones el año pasado, cumplió con sus cupos. Argentina venderá además carne barata y en volúmenes. También recomenzará sus exportaciones a Chile de carne sin hueso. En abril pasado alcanzó el guarismo de 25.000 toneladas exportadas a todo destino.
Creo que debemos apuntar a objetivos de mayor consistencia con respecto a los mercados y estrategias de gestión.
Con relación al caso de Paraguay su situación es diferente dado que por primera vez la UE le asigna un cupo de 1.000 toneladas de cortes Hilton.
–Los frigoríficos han sido cuestionados por el aumento de los precios de la carne al consumo, ¿se justifica esa decisión?
Lo que sucede es que dicho aumento se encuadra dentro de los parámetros comerciales y de costos en que funciona el negocio para la industria.
Es cierto que el ganado para faena bajó alrededor de 20 centavos de dólar (casi un 28%) con respecto al valor de hace 14 meses y esa baja se vio reflejada en el descenso del precio de la media res en gancho en términos de dólares, en igual período.
El abasto funciona en pesos y la ecuación debe cerrar con la materia prima que se paga en dólares. Al haber una movida del tipo de cambio, eso determina que se necesitan más pesos para pagar los insumos en dólares, en este caso del ganado.
Adicionalmente ocurre que el abastecimiento a las cadenas de supermercados se realiza con plazos de pago que pueden rondar los 90 días, lo que a su vez también conlleva precios diferenciales según los plazos que se manejen y el riesgo implícito relativo a la evolución cambiaria.
El abasto interno demanda más del 50% de la producción de carne en gancho de la industria, siendo por consiguiente el principal mercado, razón por la que es de alta sensibilidad cuando se registran modificaciones de precios y su impacto en el presupuesto de los consumidores. *
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