El cooperativismo no huye del país como el capital especulativo
La recomendación universal se basa en la contribución activa del cooperativismo al incremento de la producción económica, a la justa distribución de la riqueza y a su ayuda a crear economías fuertes y sociedades democráticas y equilibradas.
Señala la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas, Cudecoop, que «como empresas de la gente y para la gente, las cooperativas apuestan fuertemente a su capital humano, al compromiso y a la conjunción de todos sus componentes en pro de su desarrollo personal y colectivo», precisando que «este es el secreto de la evolución permanente del cooperativismo, tanto en medio de las sociedades más dinámicas como en las situaciones más críticas: confiar en la creatividad, el compromiso y los valores de la gente».
El mensaje cooperativista se renueva en ocasión de haberse celebrado ayer el Día Mundial de la Cooperación y en el marco de un gran silencio gubernamental que como sus antecesores no comulga ni con los ideales cooperativistas ni tampoco con la filosofía de permitir desarrollarse aun a aquellos con los que no se comulga en los ideales (principio democrático muy propagandeado y poco practicado).
En Uruguay el cooperativismo cuenta con más de 600.000 socios y saludó ayer a un grupo de «pioneros» que ante la situación crítica de desocupación y carencia de medios para cubrir sus necesidades básicas, en un pueblito próximo a Manchester, «resolvieron unirse para crear la primera cooperativa moderna». El sistema, debido a sus valores intrínsecos, se extendió y hoy cuenta con 800 millones de asociados en todo el mundo.
Para Cudecoop, el secreto del cooperativismo radica en que «como son empresas de la gente y para la gente, apuestan fuertemente a su capital humanos, al compromiso y a la conjunción de las capacidades de todos sus componentes en pro de su desarrollo personal y colectivo».
Destacan también que en un momento como el actual en que «el capital especulativo huye, las cooperativas son empresas no desnacionalizables, arraigadas en lo local, porque sus dueños son uruguayas y uruguayos que sueñan y luchan para que sus hijos puedan construir su futuro dentro de la patria querida».
Una de las grandes carencias del movimiento cooperativista uruguayo es una legislación actualizada, moderna, adaptada a las modalidades y necesidades del momento, por ello reclaman desde hace tiempo la actualización de la legislación de las cooperativas de trabajo y la promoción de este modelo que universalmente está generando empleo a millones de personas.
Por ello, Cudecoop y todo el movimiento cooperativista solicita el apoyo que hoy no se da a la construcción de viviendas cooperativas «como solución solidaria al problema del techo, con costos reducidos y efecto reactivador directo».
Pero también, en momentos en que el país vive las consecuencias del accionar de banqueros poco escrupulosos, se reclama la «consideración de todos los instrumentos que el cooperativismo desarrolla para cumplir aquella consigna de Luzzatti, el fundador y promotor de los bancos populares y cooperativas de crédito: convertir en capital la honestidad».
Finalizan reafirmando que «en nuestro país abunda la gente honesta, luchadora, solidaria y capaz. Ese es nuestro capital y la base para reconstruirlo». *
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