"El Fondo de Fortalecimiento del Sistema Bancario es antidemocrático"
Los representantes de la Lista Nº 3, Carlos Alejandro y Leonardo di Domenico, explicaron a LA REPUBLICA su análisis de la situación del sistema financiero y explicaron la estrategia que debe adoptar el gremio en estas circunstancias.
Comienzan señalando que se hace necesario «promover un nuevo marco normativo que establezca más y mejores controles sobre el funcionamiento del sistema y las medidas necesarias para direccionarlo al servicio de las urgentes demandas de la producción y el trabajo. Estamos convencidos de que deben ser investigados no sólo los estafadores sino también agentes de dudoso proceder en beneficio del país, como las calificadoras de riesgo y determinadas auditorías externas. La interpelación a Bensión y al equipo económico de gobierno, más allá de que no culmine en la caída de estos funcionarios, la apoyamos con firmeza en tanto abre un nuevo escenario de relacionamiento oposición-gobierno que habilita a más presiones políticas para el cambio de la orientación económica.
La ausencia de contralor parlamentario y del Tribunal de Cuentas sobre la gestión del Fondo de Fortalecimiento es antidemocrática demuestra una pérdida real de soberanía y control popular. En oposición al «ámbito de sinceramiento» de Bensión, o del FMI, proponemos una Comisión Nacional de Reconversión del Sistema Financiero, de carácter multisectorial, cuya forma jurídica la asociamos a posibilidades que nos otorga la Constitución de la República, que otorgue garantías democráticas al proceso de estabilidad y reorientación. Que actúe con soberanía y correspondencia al hecho de que la ciudadanía, sin proponérselo y de la peor forma, en oposición absoluta a la política económica que rige, debe hacerse cargo de más del 60% del sistema financiero.
AEBU concurrirá con su programa de reorientación del sistema, que no lo reduce institucional y dotacionalmente, que profundiza la bancarización y los roles sociales de la banca oficial. Ese programa lo hemos diseñado en un inteligente equilibrio con los aspectos reivindicativos.
Al «paquete» de Bensión le decimos no, ya que su fórmula, la del FMI, es cortoplacista, liquida la Banca Pública, reprivatiza lo que el pueblo sin posibilidades de expresión saneó con el endeudamiento público, reduce los puestos de trabajo y entrega la Caja Bancaria. No es una fórmula de estabilidad creíble y sustentable, se trata en definitiva de una fórmula de capitalización forzada del sistema con un altísimo costo social.
La población está soportando un duro nuevo ajuste fiscal y se avecina una rendición de cuentas terrible. A la vista de los desafíos planteados el momento de actuar es ahora. El 2005 será muy tarde. La oposición debe obligar al gobierno a negociar so riesgo de que el país colapse».
Asunto de Estado
Agregan que «la gestión de gobierno en la materia es muy clara: contratar el blindaje financiero e instalar la Comisión Administradora del Fondo de Fortalecimiento del Sistema Financiero bajo la órbita del Banco Central para distribuír los recursos que se toman al FMI. Las contrapartidas son conocidas: más presión fiscal, más recesión, más liquidación del Estado y pérdida de soberanía, más pobreza y exclusión social.
Las soluciones a la crisis del sistema financiero, y por lo tanto la posibilidad de preservar nuestros objetivos gremiales, deberán estar en consonancia con las soluciones de emergencia a la crisis estructural de la economía nacional. Esto implica en lo inmediato un conjunto de medidas de emergencia negociadas políticamente entre el gobierno y la oposición, habida cuenta de que este gobierno ha perdido la credibilidad de los operadores y respaldo político y social de la ciudadanía».
Sentando las bases de una negociación con representantes de toda la sociedad, podemos desechar el «ámbito de sinceramiento» que propone Bensión a los trabajadores del sistema financiero para buscar la tan necesaria estabilidad.
Este ámbito estanco, de espaldas a la sociedad, es el que se ajusta a las condiciones del FMI. Es funcional al incremento del 50% de la deuda externa para fondear el sistema y «arreglar con los bancarios» todo lo necesario para no alterar la orientación del modelo, bajo la amenaza de perder cientos de puestos de trabajo. Sin participación del resto de la ciudadanía –que hoy se le obliga a endeudarse para salvar la actividad financiera sin la tan necesaria reactivación económica– se adoptarán resoluciones sin garantías democráticas.
Este ámbito y estos procedimientos deben ser rechazados de plano por el sindicato. No debemos convalidar fuerzas que el gobierno ya no tiene. No debemos ser partícipes de esta jugada. Las soluciones para el gremio están asociadas a la reorientación del sistema hacia las actividades económicas reales que demanden servicios por la reactivación de las mismas.
Consideramos estratégico apoyar la iniciativa del sistema político de instalar en el Parlamento una Comisión Investigadora que determine responsabilidades políticas, administrativas y penales sobre funcionarios públicos y agentes privados, en mérito a los nefastos incidentes registrados recientemente en la plaza financiera local y regional. *
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