Las condiciones
Los favores no son gratis, los préstamos tampoco. El FMI no presta graciosamente el dinero, pone condiciones. Siempre las puso.
En esta ocasión no se trata de primicias sino de reiteraciones de exigencias ya planteadas en otros países, repitiendo viejas fórmulas y creencias fondomonetaristas y buscando aislar «el foco» argentino, que no se reproduzca ni contagie, lo cual permitirá luego a los negociadores del FMI encontrarse con una Argentina destruida que será mucho más manejable. En esta ocasión el organismo internacional mete el bisturí a fondo, inmiscuyéndose (¿lo puede hacer?) en temas como las privatizaciones (¿no había un pronunciamento soberano al respecto?), la reestructura del sistema financiero, su achique, su fortalecimiento a través de inyecciones de dinero y la creación de un Fondo de Fortalecimiento del Sistema Bancario (deber que el gobierno ya realizó con gran celeridad) que asegure un mejor funcionamiento (¿incluirá controles sobre las maniobras fraudulentas que cíclicamente debemos soportar?). También entendió que debía decidir qué tipo de sistema cambiario debe tener nuestro país, cómo y cuánto dinero puede gastar el Estado al exigir el ajuste fiscal, y la rendición de cuentas con gasto menos cero (tuvo la delicadeza de permitirle a los funcionarios el decidir los detalles). Este es el marco en el que los uruguayos nos enteraremos en los próximos días de los detalles del acuerdo que firmaron los funcionarios uruguayos con el FMI. *
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