Nuevos mercados para las carnes uruguayas
Rusia, Irán, Arabia Saudita, Argelia y Egipto constituyen los mercados no tradicionales del mundo aftósico. El embajador Carlos Gianelli (Asuntos Internacionales del MREE) destacó como positivo que «a 6 meses de la apertura de los mismos, estamos vendiendo prácticamente en todos ellos. Los de mayor significación son Egipto y Argelia a quienes hemos vendido 5 mil toneladas, por valor de U$S 6 millones y U$S 7,5 millones» respectivamente. Gianelli se mostró positivo ante las expectativas de aumentar el comercio con estos países.
Durante una mesa redonda sobre comercialización de carnes, el embajador anunció que «se están investigando las posibilidades de acceder al mercado cárnico de Libia que importa unas 40 mil toneladas, fundamentalmente de Italia. En tanto, para acceder al mercado iraní, «este país exige el establecimiento de un acuerdo sanitario».
En el evento organizado por la revista «Carnes y Alimentos» y la Agrupación de Veterinarios Especialistas en Protección de Alimentos, Gianelli anunció que «en los próximos meses concurrirá una misión sanitaria a Arabia Saudita para ver si podemos abrir ese mercado para el ganado en pie».
En cuanto a los mercados tradicionales de la Unión Europea «los hemos recuperado desde el punto de vista de los volúmenes llegando a niveles similares a los de 1995. Pero los valores son muchísimo más bajos».
El presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica opina que «los países de Asia, incluyendo China, Japón y Corea van a ser los últimos que nos van a permitir acceder con nuestras carnes. Los grandes esfuerzos tienen que estar diseñados para entrar en el Nafta y en el Caribe».
La reestructura de los sistemas sanitarios
Señalando que la reaparición de la aftosa «llevó a Uruguay a un retroceso, no sólo en estatus sanitario sino además en las condiciones de organización, control y certificación» de los productos de origen animal, el director de la División Industria Animal del MGAP, Dr. Héctor Lazaneo, advirtió que es necesaria «una reorganización de los sistemas y organismos de control estatales». Lo fundamentó en «los requerimientos de los mercados que hacen al análisis de riesgo en cuanto a inocuidad de la carne». Su cumplimento «determinará nuestras posibilidades de exportación».
Al proponer la forma de esa reestructura, sostuvo que «así está organizado en el resto del mundo y así es como funciona salvo en Uruguay». La misma consiste en la creación de «dos unidades ejecutoras separadas dentro de la oficina de Servicios Ganaderos del MGAP. De esta forma, por un lado se manejarían «los aspectos de salud animal, (vigilancia epidemiológica y pre-harvest) y, por otro la inocuidad de los alimentos de origen animal».
Las amenazas para las exportaciones
El representante de la Asociación de la Industria Frigorífica del Uruguay, Enrique Elena expresó que a la difícil situación nacional determinada por la aftosa, deben sumársele «otras amenazas más modernas respecto al comercio de carnes y requerimiento de los mercados. Lo principal tiene que ver con la inocuidad de los alimentos», preocupación surgida en problemas como «la vaca loca, la salmonella y la listeria», que afectan la salud humana. La aftosa no afecta al humano pero provoca que los países «protejan sus ganaderías y establezcan barreras al comercio».
Otra nueva amenaza consiste en «el bienestar de los animales, nueva onda establecida por cadenas internacionales que pretenden que el tratamiento de los animales sea lo más humanitario posible, no solamente en la faena sino en producción y tratamiento en los frigoríficos».
Elena explicó que el medio ambiente también es un elemento de restricción de mercados puesto que ha sucedido que algunos países rechazaran carne de países que causan «daños al medio ambiente».
El contador advirtió que otra de las amenazas más recientes: «el agroterrorismo podría imponer barreras al comercio en aras de preservar la producción agropecuaria». *
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