Uruguay debe profundizar su integración en el Mercosur

La política exterior y el comercio

«Por el contrario afirmamos que las relaciones comerciales están pautadas por el intercambio desigual y por un esquema mundial de dominación-dependencia de las relaciones entre países, lo que genera por un lado una transferencia de riqueza de los países dependientes a los dominantes y un condicionamiento de su estructura productiva y distributiva a la lógica de la acumulación de capital en los países dominantes«.

Es en ese sentido que una buena parte de la explicación de

nuestros bajos salarios,

de la fragmentación de los mercados de trabajo,

de la concentración de la riqueza y el aumento de la pobreza y

del uso inadecuado de los recursos naturales reside en esta ley que llamamos del desarrollo desigual y combinado de las relaciones internacionales.

En ese sentido, la política exterior de un modelo alternativo y sustentable debe tener como objetivo el atenuar las relaciones de subordinación y aprovechar las fortalezas del país en sus relaciones internacionales.

Partiendo de este principio, el modelo debe definir un marco regulatorio para:

 

Las relaciones comerciales con el resto del mundo

Las relaciones financieras con el resto del mundo

La inversión extranjera de las empresas transnacionales

Los mecanismos que deben guiar la integración regional, es decir el Mercosur

 

Los criterios políticos que proponemos son:

Relaciones exteriores basadas en la autosuficiencia alimentaria, con un balance de divisas en materia de alimentos que priorice la producción interna y regional y sólo abra el mercado extrazona a los bienes y servicios que no se produzcan aquí o que se produzcan en volúmenes insuficientes y sean indispensables en la canasta familiar.

Uruguay debe profundizar su integración en el Mercosur (en el marco de un proyecto de integración diferente, esto es un Mercosur sustentable) como herramienta de desarrollo, promover la superación de su carácter eminentemente comercial, tendiendo a la complementación productiva y financiera, una acción tecnológica común y la firma de una carta social de derechos sociales y humanos.

Uruguay debe promover en el Mercosur todas aquellas medidas que tiendan a consolidarlo como bloque y privilegiar especialmente sus relaciones con el bloque europeo y con los demás bloques de los países dependientes.

En definitiva plantear el Mercosur como una zona con políticas macroeconómicas, productivas-sectoriales y sociales comunes y una integración política y no como un mero acuerdo de libre comercio.

 

Ello implica desde el punto de vista de las acciones:

* Profundizar la dimensión productiva pensando en temas como la complementación productiva a través de las cadenas productivas entre empresas privadas, la creación de empresas públicas multinacionales de la región, o realizar acuerdos conjuntos entre los países para atraer inversiones de fuera de la región.

* Poner en marcha la dimensión tecnológica con el inicio de procesos de investigación y desarrollo tecnológico conjuntos, para diseñar sistemas de innovación, como muestra la larga experiencia europea (el proyecto Eureka por ejemplo).

* Poner en marcha acuerdos de financiamiento conjunto a través de la búsqueda sea por la vía complementaria del ahorro interno regional o de ahorro externo de proyectos de financiamiento para los emprendimientos productivos nacionales o aún de incidencia regional (por ejemplo obras de infraestructura).

* Proponer que el Mercosur establezca cupos y derechos compensatorios en el marco de los acuerdos internacionales que los autorizan, como forma de combatir el comercio desleal.

* Promover en el Mercosur el aumento del arancel externo común (AEC) hasta el nivel máximo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC) que es del 35%. Este aumento del arancel externo y el combate al comercio desleal, permitirían que la producción regional se protegiera de los subsidios y la explotación laboral del resto del mundo.

* En el marco de los acuerdos de complementación productiva y de la inserción regional e internacional, promover el aumento del valor agregado nacional en la producción de bienes agroindustriales de exportación.

* Al mismo tiempo que la promoción de exportaciones de bienes, impulsar una política de servicios que promueva la generación de divisas en los sectores de transporte, comunicaciones y en especial en el complejo turístico. Transformar este último de costero, veraniego y regional en nacional, de todo el año y mundial.

* Transformación de las poco útiles oficinas consulares en el exterior de cada país, por verdaderas oficinas conjuntas de promoción de productos regionales en apoyo al proceso exportador de todos los países de la región.

* Para consolidar lo anterior definir un sistema de «salarios por productividad» por medio del cual los miembros de dichas oficinas cobren en función de las ventas realizadas u otros indicadores.

* Crear una oficina nacional para promover las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas, que exija formación de redes empresariales, esfuerzos conjuntos de producción y comercialización y que sirva para consolidar distritos industriales regionales (o incluso zonales) en diferentes partes del país.

* Promover mecanismos de refinanciación de deudas externas; en ese contexto Uruguay debe promover la creación de frentes de países con escasez de capital para obtener condiciones apropiadas de financiamiento externo sin caer en condicionamientos espurios. En ese sentido, recordamos que más arriba se planteó la necesidad de potenciar el uso de los recursos financieros internos antes de recurrir al endeudamiento externo.

* Poner en marcha la dimensión social del Mercosur que incluye al menos la Carta de Derechos Fundamentales de los trabajadores y la definición de políticas de promoción del empleo regionales, es decir una especia de Pacto de Empleo, como el que procesa la Comunidad Europea. *

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