Industrial de la carne pide devaluación

Los daños de la depreciación del peso argentino en los mercados de carne de Uruguay son comparables a los perjuicios provocados por el brote de aftosa de 2001, que paralizó por seis meses las exportaciones del sector, sostuvo un empresario.

«Todos los mercados donde Argentina puede estar, están en vía de destrucción total para Uruguay», dijo en una entrevista con Reuters Fernando Secco, presidente de Frigorífico Tacuarembó, una de las principales plantas exportadoras de carne de nuestro país.

En medio de la crisis económica y social que provocó la renuncia de dos presidentes, Argentina abandonó en enero su sistema de cambio fijo, que ataba al peso con el dólar a una paridad de uno por uno. La moneda actualmente acumula una depreciación de alrededor de 70 por ciento.

La depreciación aumentó la competitividad de los exportadores argentinos en detrimento de los uruguayos en los mercados de carne donde ambos compiten, principalmente la Unión Europea e Israel.

El peso uruguayo sólo se ha depreciado en 14 por ciento en lo que va del año mediante el sistema de devaluación controlada por banda de flotación, que con variantes rige en el país desde 1992.

El dañó que provocó la competencia argentina «es comparable a la aftosa. Los problemas que genera la aftosa son inmediatos, mientras la devaluación argentina es una muerte lenta para Uruguay, le quita competitividad poco a poco», señaló.

Entre enero y abril las exportaciones de carne bovina uruguaya cayeron casi un 30 por ciento, a 103 millones de dólares, correspondientes a ventas por 91.083 toneladas, peso con hueso, pero esa caída puede multiplicarse por dos, pronosticó Secco.

La crisis de Argentina, la tercera economía latinoamericana, ha golpeado sucesivamente al comercio, al turismo y al sistema financiero uruguayo, muy dependientes del país vecino.

Para los exportadores de carne, responsables de cerca del 20 por ciento de las exportaciones totales de Uruguay, la depreciación del peso argentino propina un duro golpe en momentos en que comenzaban a recuperar los mercados que perdieron por el brote de aftosa, que paralizó las ventas desde fines de abril a noviembre del 2001.

Al igual que muchos otros exportadores uruguayos, Secco cree que la única forma de paliar la situación es devaluar la moneda para acercarse a Argentina.

«No soy economista, pero necesitamos un dólar diferente (…) No tenemos un problema de costos, tenemos un problema de precios», indicó.

Buscando a Estados Unidos

Debido a la aftosa, enfermedad generalmente inocua para los humanos pero que es severamente castigada en los mercados cárnicos por su rápida propagación, ninguno de los dos países puede acceder aún a los países del Tratado de Libre Comercio (TLC), Canadá, Estados Unidos y México.

Antes de la aftosa, el TLC llegó a representar el 40 por ciento de las ventas de carne de Uruguay, que en 2000 registraron un récord de 270.000 toneladas, por un valor de 370 millones de dólares.

«Necesitamos desesperadamente a Estados Unidos», dijo Secco, cuya empresa integra la Cámara de Comercio Uruguay-Estados Unidos, que comenzó una ofensiva para acelerar negociaciones por un acuerdo de libre comercio que el gobierno de Jorge Batlle considera vital para recuperar la economía.

No obstante, si ese mercado se abre también para Argentina, este país estará en condiciones inmejorables para competir también allí, incluso con los productores locales. Si bien un acuerdo bilateral está aún lejano, Batlle lleva adelante una política de acercamiento al gobierno de George W. Bush que por ahora ha derivado en la formación de una comisión bilateral con el objetivo de abatir trabas al intercambio de comercio e inversiones entre ambos países. *

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