"Los males del agro son a causa del atraso cambiario"
Durante una exposición ante los integrantes de la Comisión de Ganadería del Senado, el técnico en gestión productiva Carlos Bautes, en representación de la Intergremial de Productores, sostuvo que los precios internacionales no son la causa del endeudamiento y deterioro del sector. «Entre los años 1990 y 2000 se escuchó decir que los precios internacionales han sido la principal explicación del deterioro del resultado y del endeudamiento, pero esto no es así. Es decir, el precio internacional, referido a nuestra economía, y en lo que respecta al trigo, no es causa del deterioro del resultado económico», señaló el técnico.
En ese sentido, dijo que «con la cebada pasa exactamente lo mismo, ni siquiera puede decirse que no es el mercado internacional el responsable del problema, puesto que hay una leve tendencia de la suba del valor de este producto. La causa del deterioro del negocio es el valor en moneda constante expresado en dólares, ya que con el precio del girasol, el sorgo y maíz sucede lo mismo».
Con respecto a la carne sucede algo similar, explicó Bautes: «No sólo bajó el precio de la carne, sino que aumentó el promedio de kilo de novillo gordo. Lo que sí bajó fue el valor real de la moneda constante expresada como dólar del mismo momento para que sean comparables. En 20 años el valor de los precios había caído 56%, mientras que el valor de la moneda había descendidó un 50%».
Aumento de costos productivos
«Al contrario de lo esperado, entre 1990 y 1993 para las actividades más intensivas que requieren de insumos importados los precios subieron significativamente, cuando todos esperábamos que bajarán», explicó el técnico agropecuario a los senadores.
El trabajo muestra cómo en promedio el costo de producción de los granos subió 40%, mientras que el costo de la tonelada producida aumentó el 20%. La diferencia fue compensada por el aumento de la productividad, crecimiento a tasas récord en el mundo.
«Llegamos a una situación –solamente en el caso del trigo– en que actualmente con estos costos –en el entorno de los U$S 300– precisamos para un medianero estar por encima de los 3 mil kilos para recuperar la inversión.
En el caso de la cebada es algo menos de 3 mil kilos», subrayó.
Los promedios nacionales de trigo últimamente se encuentran en 2.500 kilos y de cebada en algo menos, al tiempo que la situación es similar en todos los cultivos. En relación a los costos ganaderos un trabajo del SUL muestra claramente un incremento de los costos de la ganadería extensiva en un 40%.
«En consecuencia se puede apreciar con claridad que el efecto de los precios internacionales en la composición de los precios internos no es la principal variable que explica los fenómenos, sino que lo son el valor real, es decir el poder adquisitivo de los precios internos de nuestra economía por efecto del valor de la moneda y las tasas de interés y la propia dinámica que fue generando el uso del crédito», afirmó Bautes.
Atraso cambiario
Según señaló Bautes, se puede observar que solamente «tuvimos un período de atraso cambiario comparable al actual y al de 1982, entre los años 1951 y 1957, pero no se notó por el altísimo valor de la lana. En 1982 tuvimos un período muy bajo y el último ya lleva cincos años con un valor que se encuentra en el piso».
En tanto, la pérdida de valor de la moneda en el período 1990-1995, a valores constantes, si se calcula la diferencia de valor real de la moneda con respecto al año 1990 y la multiplica por cualquier valor de la producción, se obtiene el valor real que se perdió en esas producciones.
«Podemos decir que acumulando la diferencia con respecto a 1990, terminamos con una sumatoria que para nueve años da una pérdida de U$S 11.826 millones. Cuando se dice que la transferencia de valor de la moneda dólar al sector agropecuario fue del orden de los U$S 1.000 millones, se está haciendo una cuenta incorrecta, ya que habría que buscar un año base y fijarlo.
Estoy absolutamente convencido que el problema actual de la agropecuaria es el capital que desapareció. Ni esta seca, ni el cimbronazo de la devaluación de Brasil explican la situación de hoy», indicó el productor.
La producción bruta desde 1990 a 1997 fue para la lechería de U$S 1.500 millones «y se desaparecieron U$S 1.200 millones por un efecto estrictamente interno», sostiene el referido estudio.
«La ganadería facturó U$S 8.300 millones y le desaparecieron U$S 6.200 millones, la agropecuaria facturó U$S 6.200 millones y le desaparecieron U$S 4.700 millones», dijo ante los legisladores.
«En términos de producción bruta agropecuaria se facturó un total de U$S 14.600 millones y por concepto del atraso los productores perdieron U$S 11.826 millones tomando como base el año 1990. Inevitablemente, ese proceso de descapitalización determinó el endeudamiento, que desde 1995 tuvo un crecimiento exponencial mucho más rápido que el del Producto Bruto Interno Agropecuario», concluyó Bautes.
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